– Presentación en la Universidad de Navarra del libro ‘La conquista del espacio público: mujeres españolas en la Universidad (1910-1936)’

“España fue uno de los últimos países occidentales que admitió mujeres en la educación superior. A comienzos de los años 30, tan sólo el 6% de los universitarios eran mujeres, porcentaje muy por debajo de naciones como Francia, con un 25,8%, o EE. UU., con un 43% en 1920”. Así lo afirmó hoy Mercedes Montero, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y autora del libro La conquista del espacio público: mujeres españolas en la Universidad (1910-1936).

En el acto de presentación intervinieron , presidenta del Parlamento de Navarra, quien aseguró que “fueron muchos los esfuerzos que esas primeras mujeres tuvieron que realizar para abrir el camino”; y , decana de la Facultad.

El trabajo analiza el acceso de la mujer española a la universidad, desde 1910 -cuando pudo matricularse libremente- hasta la Guerra Civil. Asimismo, compara la evolución de este fenómeno con el de otros Estados occidentales y se centra en el apoyo que recibió por parte de dos corrientes ideológicas muy distintas: la liberal de la Institución Libre de Enseñanza y la católica de la Institución Teresiana.

En España, de acuerdo con la profesora Mercedes Montero, la mujer estuvo en el centro de la batalla por la orientación de la educación, entendida ésta como el elemento capital para regenerar el país. Además, llamó la atención sobre la baja incorporación de mujeres a la universidad española en esa época: del 6% en 1930 al 8,8% en 1936, movimiento que sólo se aceleró a partir de los años 70.

Las primeras universitarias navarras

En la Comunidad foral destacan las trayectorias de Juana García Orcoyen o María Lacunza, primeras navarras licenciadas en Medicina y Derecho, respectivamente. También se encuentran Julia Álvarez Resano, maestra y licenciada en Derecho, que comenzó su carrera política en 1933 en Navarra; Dorotea Barnés, hija del ministro de Educación de la Segunda República, Domingo Barnés; o Benita Asas Manterola, maestra, licenciada en Filosofía y Letras, y activa sufragista y cofundadora de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (1918).

Por último, Mercedes Montero añadió que, debido a la mentalidad ampliamente difundida de que la función femenina esencial era el matrimonio, la maternidad y la educación de los hijos, algunas carreras científicas prometedoras, como la de la pamplonesa Dorotea Barnés, quedaban encalladas tras casarse. “Otro ejemplo -mencionó- es Maria Goyri, mujer de Menéndez Pidal. Aunque siempre investigó con su marido, los trabajos los firmó sólo él”.