El pasado 10 de noviembre, una madre acudió a la justicia para denunciar la violación de su hija.
La nena tenía diez años, era discapacitada, y la violaba el padrastro cuando la madre se ausentaba, ahora se encuentra prófugo.

El director del hospital de Tigre (Buenos Aires), Sergio Balviano, informó que se formó un equipo multidisciplinario que se hizo cargo del caso para resolver sobre la cuestión y consideró que “la decisión de realizar un aborto terapéutico pasa por cuestiones de integridad psico-física y social de la niña”.

Si bien el código penal argentino dice que:
“El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta no es punible: (1) Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; o (2) si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”.
Es frecuente que no se autoricen abortos a mujeres violadas y/o con problemas mentales, sin embargo en este caso todas las variables están llevadas al extremo: 10 años, violación, problemas mentales. Por eso mucha gente que normalmente está en contra del aborto puede llegar a ceder.

Aquí no se trata de los posibles problemas psicológicos que pueda tener la víctima en el futuro, ya que simplemente una nena de diez años no está del todo desarrollada para gestar un hijo, y lo más probable es que sufran lesiones físicas irreversibles, o la muerte, tanto la nena como el bebé en desarrollo.

¿Qué piensan ustedes de la decisión tomada por el equipo del hospital?

Y en caso de opinar que el aborto tenía que llevarse a cabo en este caso, ¿En qué otros casos tendría que tomarse una decisión similar? ¿Qué tipo de límites pondrían?