Un investigador de la Universidad de Granada ha analizado por primera vez todas las noticias publicadas en los principales periódicos españoles nacionales acerca de todos los debates sobre el Estado de la Nación

Su trabajo revela que el Gobierno emplea con más frecuencia el pronombre personal ‘yo’ frente al ‘nosotros’ (los españoles) de la oposición, que busca usar un lenguaje plagado de metáforas más cercano a los ciudadanos

Casi 9 de cada 10 titulares de prensa que citan palabras textuales de los políticos (y que, por lo tanto, deberían ser más objetivos que aquellos que emplean un estilo indirecto) presentan algún tipo de manipulación, sobre todo “amputaciones parciales y alteraciones en palabras o sintagmas enteros”, y sólo un 12% de ellos son estrictamente rigurosos. Así se desprende de una investigación llevada a cabo por el profesor Francisco José Sánchez García, del departamento de Lengua Española de la Universidad de Granada, y dirigida por la profesora Mª Ángeles Pastor Milán, que ha analizado los titulares de prensa generados por todos los debates del Estado de la Nación celebrados durante la Democracia española.

Para realizar este trabajo, el investigador manejó dos corpus documentales: todos los titulares periodísticos de todos los diarios nacionales españoles (ABC, El Mundo, El País, Diario 16, La Razón, La Vanguardia y Ya) que versan sobre los debates del Estado de la Nación que se iniciaran en 1983 hasta el año 2007, y todos los debates originales que han dado lugar a dichas informaciones. El número de encabezamientos analizados en este trabajo (2.557) lo convierte en el corpus de titulares periodísticos más extenso analizado hasta la fecha en España.

El profesor de la UGR apunta que, si los titulares que emplean el estilo directo están manipulados, la adulteración es aún mayor cuando la prensa opta por citar de forma indirecta las palabras de los políticos, ya que en la mayoría de los casos los periodistas “optan por emplear verbos negativos que sirven para dañar indirectamente la imagen del autor de las declaraciones”, como ‘acusar’, ‘criticar’, ‘rechazar’ y ‘exigir’.

Diferencias entre Gobierno y oposición

Este trabajo pionero ha revelado las estrategias más frecuentes de tratamiento de las informaciones políticas para favorecer una imagen positiva del partido afín. Así, las estrategias persuasivas más frecuentes son los recursos retóricos (metáforas), la falacia, la tergiversación de las citas directas, y sobre todo, el uso de contenidos ideológicos implícitos en las noticias.
Sánchez García afirma que la mayoría de los autores que hasta la fecha han estudiado el lenguaje político aseguraban que el lenguaje de los políticos está exento de diferencias ideológicas, ya que desde el inicio de la Democracia los términos que se consideraban más claramente de izquierdas (“lucha obrera”, “proletariado”) o de derechas (“patria”, “raza”, “nación”) vienen siendo arrinconados por un léxico más neutro y, en principio, “desideologizado”. Sin embargo, la investigación de la UGR ha comprobado por primera vez que, efectivamente, “el lenguaje de la izquierda y la derecha no presenta diferencias significativas, pero sí es posible establecer una divisoria clara entre el lenguaje del Gobierno y el de la Oposición”. Es lo que el autor ha denominado “enfoque vertical” del análisis ideológico: el lenguaje empleado depende más del rol político desempeñado que de la adscripción partidaria (izquierda-derecha).

Así, el lenguaje del Gobierno es esencialmente “descriptivo, técnico, formal y más personalista” (se emplea más el pronombre personal de primera persona del singular, ‘yo’), mientras que el lenguaje del principal partido de la oposición presenta más rasgos coloquiales, y busca ser más cercano a los ciudadanos “mediante el empleo del pronombre ‘nosotros’, los españoles, algo que el Gobierno hace con mucha menos frecuencia”. Además, afirma Sánchez García, la oposición emplea muchas más metáforas en sus discursos que el Gobierno.

Entre ellas destacan las metáforas estructurales (“la política es una batalla”, “la política es un juego”, “los problemas son fenómenos meteorológicos”, “el Gobierno es un barco”, “la nación es un campo”); las metáforas de rumbo y dirección (“la política es un camino”); los conceptos metafóricos (arriba es bueno, abajo es malo, cerca es bueno, lejos es malo), y las metáforas ontológicas de objeto (“el Gobierno es una máquina”).

El autor de este trabajo señala que, aunque la prensa española actualmente pueda presumir de ser independiente, “en la práctica dista mucho de ser neutral”.

Referencia: Francisco José Sánchez García. Departamento de Lengua Española de la UGR. Correo electrónico: franjose@ugr.es

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