El grupo de investigación “Gestión Integrada de Plagas Agrícolas” de la UJI colaborará en el consorcio Spidermite, a través de la Unidad Asociada de Entomología Agrícola (integrada por el grupo de la UJI, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y el Centro de Investigaciones Biológicas) del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), para estudiar la interacción entre la araña roja, Tetranychus urticae y la cubierta vegetal, después de participar en la primera reunión sobre el genoma de este organismo que se ha celebrado en La Rioja a finales del mes de octubre de 2009.

La publicación de la toda la secuencia del genoma se realizará posiblemente a comienzos del año 2010 en la revista Nature. En este trabajo han participado investigadores en genómica de Europa y América, coordinados por el científico serbio Miograd Grbic, investigador de la Universidad de Ontario en Canadá y colaborador del Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino de La Rioja, quien ha propiciado el encuentro, ya que otro organismo similar (la araña amarilla, Eotetranychus carpini) ataca el cultivo de la vid.

El genoma de la T. urticae es el primero que se conoce del grupo de los Chelicerata (la segunda categoría de animales terrestres más numerosa, superada solo por los insectos), donde hay cuatro clases, entre las que está la Arachnida, al que pertenece la araña roja. Hay catalogadas unas 70.000 especias de este grupo, la mayor parte de ellas arañas y ácaros, u otros menos numerosas como los alacranes.

El profesorado del Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la UJI investiga en este campo desde el año 2000 con el objetivo de resolver el importante problema que supone para la citricultura de Castellón el ataque forma de plagas de estos pequeños organismos (no superan las 400 micras de tamaño), afectando principalmente al cultivo de la clementina. Actualmente el grupo está formado por tres profesores universitarios: Josep Jacas, Mónica Hurtado y Tatiana Pina; y tres miembros del personal investigador en formación: Ernestina Aguilar, Sara Pascual y Consuelo Pérez.

Los trabajos de los investigadores de la Jaume I se han orientado a buscar soluciones de producción integrada, es decir, implementar medidas de control que potencien al máximo la acción de los enemigos naturales, recurriendo a los acaricidas más selectivos solo como último recurso, es el llamado control biológico por conservación. En concreto, se han realizado estudios para averiguar qué cubiertas vegetales son más eficaces para impedir que la araña pase al árbol menguando la capacidad fotosintética de las hojas, que se puede traducir en menor cosecha, y manchando la fruta, lo que produce una disminución en la calidad del fruto.

Aún falta concretar cuál será el papel del grupo de investigación de la universidad pública de Castellón, pero parece que el interés se centra en cómo reaccionan algunas plantas al ataque del ácaro, cuáles son las más resistentes o las menos propicias para la reproducción del organismo. En los estudios llevados a cabo hasta el momento, se ha logrado un buen resultado con una cubierta vegetal sembrada de Festuca arundinacea, una especia de gramínea, que ha disminuido la incidencia de la araña en el árbol como consecuencia de sus efectos sobre la araña y sobre sus enemigos naturales, los ácaros fitoseidos.

Tetranychus urticae es una plaga agrícola de importancia mundial que ataca más de 1.000 especias distintas de plantas como maíz, soja, tomate, pimiento, vid, manzano o naranjo. El hecho de conocer el genoma permitirá estudiar métodos más eficaces para su control y desarrollar acaricidas más selectivos y por lo tanto, más efectivos. Además, posibilitará la secuenciación de genomas de otras especies de familias próximas, algunas con muchas implicaciones a nivel humano, como la de los ácaros causantes de las alergias o las garrapatas, transmisoras de enfermedades.

La secuencia completa del genoma ha sido financiada por el Departamento de Energía de Estados Unidos y el Joint Genome Instituto y su anotación realizada por el consorcio internacional Spidermite, formado por expertos en genética de Canadá, Chile, Estados Unidos, Brasil, Italia, Alemania, Holanda, Francia (con la aportación del grupo de María Navajas, experta en biología molecular de este tipo de ácaros), Bélgica (la Universidad de Gante ha creado un software informático para gestionar toda la información) y España, con la participación de varios grupos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y empresas de biotecnología.

El objetivo final del consorcio Spidermite es aplicar el conocimiento multidisciplinario generado para reducir las aplicaciones de plaguicidas, y la implementación de estrategias innovadoras de control que posibilitan una agricultura más sostenible. También la experiencia servirá de modelo para el control de otras plagas demostrando las posibilidades de aplicación de la genómica a la agricultura.