Pamplona-Iruña, 25 de noviembre de 2009

El ingeniero e historiador Nicolás García Tapia ofreció en la UPNA una conferencia sobre el inventor navarro m

Con motivo de las Semanas de la Ciencia, Tecnología e Innovación y de la Jornada de puertas abiertas del Centro de la Universidad Pública de Navarra Jerónimo de Ayanz, el ingeniero e historiador Nicolás García Tapia ofreció una conferencia sobre este personaje navarro, nacido en 1553 y autor de numerosas invenciones; entre ellas, una máquina de vapor de 1606, “un siglo antes de que Thomas Savery desarrollara la suya, muy similar a la que había ideado y empleado Jerónimo de Ayanz para desaguar las minas de Guadalcanal”.

Nicolás García Tapia, ingeniero e historiador, catedrático de la Universidad de Valladolid y académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, ha estudiado durante más de veinte años la figura de Jerónimo de Ayanz y Beaumont. A través de los documentos encontrados en archivos como el General de Simancas, el de Indias (Sevilla), el Archivo Histórico Nacional y diversos archivos en Navarra ha podido reconstruir la vida y obra de este personaje nacido en 1553 en el señorío de Guendulain y que, entre sus muchas facetas, destacó por la de inventor. “A mí me enganchó su figura y su vida de aventurero, militar, artista, literato, científico, músico, pero sobre todo de inventor”, señaló García Tapia.

El conferenciante realizó una breve introducción sobre los orígenes de Jerónimo de Ayanz -hijo de Carlos de Ayanz, Señor de Guendulain, y Catalina de Beaumont-, su nombramiento a los 14 años como paje del rey Felipe II, su participación en diversas batallas y su designación como Caballero de la Orden de Calatrava a los 26 años. Posteriormente, tras ocupar diversos cargos, sería nombrado Administrador General de las minas del reino español, lo que le permitió visitar más de 500 minas y profundizar en la invención de diferentes sistemas de extracción de mineral, desagüe de agua, etc.

Traje de buceo, y máquina de vapor

Centrándose ya en las invenciones de Ayanz, Nicolás García Tapia habló en primer lugar de las relativas a la náutica: “Ideó lo que sería el precedente del submarino, una embarcación con cierre hermético que incluía un sistema de renovación del aire, una especie de guantes para poder recoger objetos desde el interior de la embarcación, remos, etc.” Sin embargo, el invento más llamativo en este ámbito fueron diversas campanas de buceo y un traje de buzo, con un sistema de tubos articulados que permitía renovar el aire. “Hay constancia de que el 2 de agosto de 1602, ante el rey Felipe III y su corte, un hombre estuvo sumergido con ese traje durante una hora, en el río Pisuerga. Al parecer, el rey, ya aburrido, le ordenó ascender, aunque el hombre aseguraba que podía haber continuado allí más tiempo. Y esto ocurrió dos siglos antes de los primeros buzos autónomos que se conocen en el mundo”.

Jerónimo de Ayanz propuso también sistemas nuevos para materiales de minería, creó una balanza de precisión que, según los documentos de la época, era capaz de”pesar la pierna de una mosca; desarrolló molinillos, destiladores, hornos de fundición, molinos de molienda, con rodillos metálicos; molillos de viento, con orientación automática al viento y con aspas helicoidales; molinos de barcas y molinos en norias; y planteó también presas de arco, que permitían mayor altura, y mejoró las bombas tisibicas de émbolo.

Fue con el vapor donde este inventor se adelantó también a los tiempos, ya que en 1606 desarrolló una máquina de vapor que empleó para desaguar las minas de Guadalcanal, en Sevilla. “Si la comparamos con la que patentó el inglés Savery en 1702, vemos que son muy similares. La de Jerónimo de Ayanz eleva menos el nivel de agua, pero trabaja más rápido. Todavía estamos investigando este invento, porque hay indicios de que Savery pudo haber tenido noticias de la máquina creada casi cien años antes por Jerónimo de Ayanz”. El navarro, utilizando el vapor, ideó también un sistema de refrigeración de las estancias, una especie de aire acondicionado de la época.

“Todos sus inventos, antes de ser patentados, fueron examinados por dos doctores de la corte de Felipe III -concluyó García Tapia- Es una lástima que sus ideas, el invertir en maquinaria para mejorar la producción de las minas, por ejemplo, no concordaban con la mentalidad de la España del siglo XVI, y él no pudo transmitir a sus socios esa mentalidad”.

Jerónimo de Ayanz y Beaumont murió en 1613 y fue enterrado en la Catedral de Murcia, donde reposaban los restos de su mujer y de sus cuatro hijos.