En los últimos años, el debate Político-Criminal en los medios de comunicación y en los foros políticos se ha empobrecido dramáticamente. La reflexión razonable sobre esta faceta de la Política ha sido sustituida por un abordaje irracional y sensiblero (el llamado “populismo punitivo”), que pasa por excitar los sentimientos sociales de ira y venganza, en aras del electoralismo o del periodismo amarillista. La Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha organizado las Jornadas “Delito y Prisión: realidad e Imagen Mediática” donde se analizará esta deriva, planteando algunas de las cuestiones más debatidas de los últimos tiempos desde la perspectiva de los distintos agentes en juego: operadores jurídicos, Administración Penitenciaria, académicos y miembros de otras instituciones estatales, así como las propias personas presas. En el Salón de Grados del Campus de Getafe, los días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre.

Dirigidas por el Profesor Titular de Derecho Penal de la UC3M, Jacobo Dopico, en la primera mesa redonda, “La explosión de la prisión”, la Directora General de Instituciones Penitenciarias y un Criminólogo y Asesor del Ministro de Justicia tratarán las causas de la explosión de las cifras penitenciarias en España, que ostenta hoy el dudoso título de ser el país de Europa Occidental con un porcentaje más alto de su población entre rejas (170 por cada 100.000 habitantes). Además, un psicólogo penitenciario expondrá un estudio sobre los efectos de las penas largas de prisión en el plano psicológico y en el de las expectativas de reinserción del preso.
“La construcción social de la imagen del delito y la cárcel” invitará a debatir a dos periodistas y tres penalistas, que abordarán la deriva del llamado “populismo punitivo”. Hasta el periodismo considerado “serio” ha dado un trato amarillista a algunos delitos terribles, excitando una demanda social de “justa venganza”. Los políticos han hallado en esa demanda una fuente de votos explotable con sólo prometer aumentos de pena, algo mucho más barato (a corto plazo) que invertir en medidas de prevención del delito. Todo ello está afectando gravísimamente a nuestro sistema penal. En las Jornadas también se afrontará cómo en esta deriva del “populismo punitivo”, gobiernos y parlamentos han hallado en el Derecho Penal una importante mercancía política. Cualquier problema puede tratarse ante el electorado emocionalmente, para luego ofrecer respuestas penales. Respuestas que no son efectivas, pero que dan apariencia simbólica de “mano dura” (penar con 4 a 8 años de prisión el auxilio a inmigrante ilegal en tránsito o pretender encarcelar durante 2 años a los llamados “manteros”).
Asimismo, se estudiarán algunos de los graves efectos colaterales negativos de la lucha penal contra la violencia de género.

La imagen de las asociaciones de víctimas
Uno de los aspectos más graves de este fenómeno ha tenido lugar en el Derecho Penal Juvenil. La aparición insistente en los medios de dos o tres casos graves (tan escasos que podemos recordar sus nombres) ha lanzado a nuestro legislador a un incremento de penas brutal.

Asimismo, la reciente privatización de la mayoría de los centros de menores, tanto los de reforma como los de protección, han sido causa de no pocos escándalos en los últimos años: una degeneración pavorosa en el trato al menor y corruptelas poco conocidas por el público.

Un tema especialmente candente se tratará en la conferencia “Víctimas. Del olvido a los intentos de reconocimiento. ¿Asociaciones de Víctimas como agente político-criminal?” Las víctimas son agredidas primero por el delito y después por el proceso penal, donde se la confronta con su agresor. La Política Criminal moderna busca cauces distintos, que no dañen a la víctima. Así, mediante la mediación y la conciliación la víctima puede recibir lo que necesita en realidad: la restitución moral, el derecho a la verdad, las explicaciones, las disculpas.

Sin embargo, en los últimos años la presencia de las “asociaciones de víctimas” como agentes en el debate político-criminal ha tenido un efecto llamativo. Las medidas de dureza y venganza han sido exaltadas. En algunas ocasiones, estas asociaciones han tomado una posición abiertamente hostil frente a la mediación y la conciliación. Todo ello se tratará en esta mesa.

La privación de la libertad y la capacidad aflictiva de este castigo

En las Jornadas también habrá lugar para analizar a los protagonistas de la relación penitenciaria: los presos. Juristas y periodistas hablan constantemente de penas de cinco, ocho o diez años de prisión como conceptos abstractos, pero por lo general carecen de la más mínima idea de cuál es la capacidad aflictiva de ese castigo. Cuatro personas que han sufrido la pena de prisión, junto a un funcionario de prisiones y dos conocedores del sistema penitenciario español, hablarán con los asistentes sobre la vivencia de la privación de libertad.

La clausura de las Jornadas será presidida por José Manuel Rodríguez Uribes (Director Gral. de apoyo a víctimas del terrorismo, ministerio del interior) y (Vicerrector de Profesorado de la UC3M).