Coincidiendo con la celebración del bicentenario del fallecimiento del científico español José Celestino Mutis, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), el Real Jardín Botánico de Madrid-Consejo Superior de Investigaciones Científicas (), la Universitat de València y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) con la colaboración del Museo Nacional de Colombia, han organizado la exposición Mutis al natural. Ciencia y arte en el Nuevo Reino de Granada que se inaugurará el próximo 26 de noviembre en la Sala Thesaurus de La Nau de Valencia.

La muestra, comisariada por Miguel Ángel Puig-Samper (CSIC), José Antonio Amaya (Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia) y María Pilar de San Pío Aladrén (CSIC, comisaria adjunta), pudo verse en el Museo Nacional de Colombia de diciembre de 2008 a marzo de 2009 y en el Real Jardín Botánico de Madrid de abril a mayo de 2009.

Esta exposición se ha presentado hoy en rueda de prensa en La Nau en la que han participado el vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ; el director de proyectos de la SECC, Xosé Luis García Canido y el comisario de la exposición, Miguel Ángel Puig-Samper (CSIC). Además han estado presentes la archivera del Real Jardín Botánico de Madrid, CSIC, y comisaria adjunta de la exposición, María Pilar de San Pío Aladrén; la directora de comunicación de SEACEX, Alicia Piquer y José Antonio Amaya (Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia), comisario de la exposición.

Durante la rueda de prensa, Rafael Gil ha agradecido una vez más la estrecha colaboración con la SECC, que empezó en septiembre de 2007 con la antológica sobre Josep Renau y ha destacado la importancia de una exposición que aproxima dos espacios, el de la ciencia con el arte. Por su parte, Xosé Luis García Canido ha calificado el material de la muestra de “ultrasensible y que no puede dejar indemne a nadie” y los comisarios han subrayado el papel de José Celestino Mutis y se han referido a las láminas como las piezas más valiosas de la exposición.

La Universitat de València, en su creciente proceso de internacionalización tiene firmado una veintena de convenios con las universidades colombianas.

La exposición

Mutis al natural. Ciencia y arte en el Nuevo Reino de Granada presenta un recorrido por la vida y los logros culturales y científicos de José Celestino Mutis (1732-1808) destacando cómo, en el siglo XVIII, lideró una empresa con autonomía científica que hizo de Santafé de Bogotá la sede de la Ilustración botánica, estableciendo canales de intercambio científico con capitales europeas como Upsala, París, Madrid y Londres.

Asimismo, la muestra hace evidente el gran legado de Mutis: su compromiso y voluntad para divulgar la riqueza natural de la Nueva Granada y su profunda fe en el talento, la inteligencia y la sensibilidad de los hombres americanos. En la muestra, organizada por la SECC, el CSIC, la Universitat de València y SEACEX se exhiben un centenar de piezas entre láminas, objetos y documentos originales, por medio de los cuales el visitante puede entrar en relación con los diversos campos de interés del científico gaditano.

La muestra, dividida en diez secciones temáticas, permite hacer un recorrido cronológico por la biografía y el legado de José Celestino Mutis:

La primera sección, titulada Mutis y la Ilustración gaditana (1732-1757), da a conocer la importancia comercial, militar e intelectual de Cádiz, en la época en la que el marqués de la Ensenada se proponía reconstruir el poderío naval español, con figuras destacadas como Jorge Juan e instituciones como la Academia de Guardias Marinas, el Observatorio Astronómico y el Colegio de Cirugía, de las que se benefició la educación de Mutis, protegido además por el médico Pedro Virgili.

La exposición continúa con un apartado sobre Mutis y la Ilustración madrileña (1757-1760), en el que se describe la estancia de Mutis en la Corte de Madrid, donde se relacionó con personajes científicos como Miguel Barnades, con el que aprendió los rudimentos de la clasificación botánica de Carl von Linné. Además, Mutis fue profesor sustituto en la cátedra de Anatomía del Hospital General.

La tercera sección Por la ruta de las Indias en busca de Madrid (1760-1770) ilustra la situación de Mutis en la Corte en vísperas de viajar a América así como la coyuntura política en la que se enmarca este viaje, en el que participa en calidad de médico de cámara del virrey Pedro Messía de la Cerda, siempre con la idea de regresar a la corte de Madrid como una gloria científica capaz de crear un nuevo Gabinete de Historia Natural con Jardín Botánico.

El siguiente apartado, dedicado a la nueva función de Mutis como Naturalista sacerdote empresario minero (1770-1778), muestra cómo Mutis fue adaptando al Nuevo Mundo sus planes para la metrópoli hasta inventar una tradición científica en el Nuevo Reino de Granada. Se explica su proyecto de comercializar el Té de Bogotá por iniciativa propia, su intento de explotación de las minas de plata de El Sapo y el descubrimiento de la quina en Santafé (1772).

Sebastián José López Ruiz (1778-1783) y su comisión en Santafé de Bogotá protagonizan la siguiente sección, que recuerda la misión que tuvo este naturalista panameño para explotar la quina y la canela del Nuevo Reino, en competencia con Mutis, como un apéndice de la expedición de Hipólito Ruiz y José Pavón a Perú y Chile.

En el quinto apartado de la muestra, La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada de José Celestino Mutis (1783-1790) se contempla la creación oficial de la Expedición -para la que Mutis selecciona un equipo criollo- así como la organización de un taller de pintura en la Expedición que pinta en colores las láminas en la etapa de la población de Mariquita.

La continuación de esta trayectoria se aborda en la sección La etapa de Mutis en Santafé y sus últimos años (1791-1808), en la que se describe su nuevo equipo de trabajo, en el que figuraron Francisco Antonio Zea, Francisco José de Caldas, etc., y la supresión de la empresa estatal de quina. Además, se comenta el encuentro e intercambio científico de Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland con Mutis en Santafé de Bogotá.

El Legado de Mutis, por su parte, muestra la rica y amplia colección botánica e iconográfica que el sabio gaditano dejó tras su muerte en Santafé en 1808 y que fue trasladada a Madrid tras la intervención militar del general Morillo.

La exposición continúa con la presentación de ejemplos del Tesoro artístico de la Expedición Botánica con numerosas muestras de láminas y dibujos de Mutis y, finalmente, enseña en su último apartado titulado Pintores para el Reino cómo la obra de Mutis transformó la sociedad neogranadina con sus innovaciones artísticas.

José Celestino Bruno Mutis Bosio

Nació en Cádiz el 6 de abril de 1732. A mediados del siglo XVIII, la ciudad se erigía como el primer puerto comercial del mundo, el baluarte de la defensa nacional y el lugar de la infraestructura científica más poderosa de España. Mutis estudió Cirugía y Medicina en el Colegio de San Fernando de Cádiz y se licenció en Medicina en la Universidad de Sevilla. También fue profesor de Anatomía en Madrid, donde proyectó una Academia de Ciencias.

Pertenecía al partido monárquico y defendía el fortalecimiento del poder del Rey. Aprendió por cuenta propia las Matemáticas y la Física. En 1760, a comienzos del reinado de Carlos III, se embarcó para el Nuevo Reino de Granada como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda. Para entonces era uno de los intelectuales más prometedores de España: se inclinaba por Copérnico y defendía a Newton, practicaba la disección y simpatizaba con Linneo.

Su vocación científica y religiosa no le impidió dedicarse al comercio y la minería, actividad que completa al final de su vida con la docencia y la creación de centros científicos. El autor de El arcano de la quina dirigió cerca de veinticinco años la Real Expedición del Virreinato de Nueva Granada y sus investigaciones nos devuelven la flora y la fauna americana, así como una inquietud viva por el conocimiento en el contexto de una España ilustrada y activa, volcada en el exterior y en la cultura científica. El botánico sueco Linneo, junto a Humboldt y Bonpland, se reconocen deudores de este científico que formó también a dirigentes y humanistas en Iberoamérica. El sabio español es un referente de las potencialidades que encierran la historia común y los anhelos culturales compartidos hoy por dos de sus sociedades más dinámicas y creativas como son la española y la colombiana.

Mutis formaba parte de una civilización que buscaba sus fuentes energéticas en el reino vegetal y la invitación del virrey estimuló y despertó su vocación por la historia natural. El interés por la naturaleza americana lo incentivó a aprender por sus propios medios los métodos de la botánica. Buscando situarse a la cabeza de las ciencias en España, le propuso al Rey la creación en Madrid de un gabinete de historia natural con jardín botánico anexo. América era una oportunidad para formar las colecciones botánicas, mineralógicas y zoológicas del proyectado centro destinado a la investigación -siguiendo a Linneo, Padre de la Botánica Moderna- y a la exhibición pública. Las materias primas del Nuevo Mundo debían abastecer la industria metropolitana. Así se definió el primer intento de reforma de la Historia Natural española durante la época de la Ilustración.

Los desastres de la Guerra de los Siete Años (1757-1763) contribuyeron a frustrar los proyectos de Mutis. Poco a poco y tras múltiples dudas y búsquedas, el gaditano terminó descubriendo en América una tierra propicia para las ciencias y las artes. Los planes concebidos originalmente para la metrópoli terminaron por adaptarse al Nuevo Reino de Granada, donde Mutis inventó una tradición científica. Su «Flora de Bogotá» fue uno de los proyectos botánicos más ambiciosos del siglo XVIII.

La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada (1783-1816) ilustra un caso eminente de descentralización en el seno del imperio español. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Mutis mantuvo con vigor la autonomía científica de Santafé, y practicó la ciencia con el espíritu internacionalista que animó su relación epistolar e intercambios con Linneo.

A principios del siglo XIX, su expedición concentraba secciones de Botánica, Zoología, Mineralogía, Geografía y Astronomía, que funcionaban con el concurso de Sinforoso Mutis, Jorge Tadeo Lozano, Enrique Umaña y Francisco José de Caldas, quienes en su gran mayoría, tenían una formación europea y habían luchado por la Independencia americana.

Durante sus primeros años en América, el lugar de Mutis fue la Corte de Santafé, prolongación de la madrileña, donde brilló al lado de los intelectuales criollos Miguel de Santisteban y Francisco Antonio Moreno y Escandón. Cuando surgieron los círculos ilustrados locales se acercó a ellos y fue reconocido como el Filósofo Americano.

Apoyó la participación de los criollos en política, así como los proyectos de introducir las ciencias en la Universidad santafereña. Se solidarizó con los acusados de 1794 por deslealtad al Rey, pero su absolutismo moderado le valió críticas por parte de los fanáticos del origen divino del Rey, que llegaron a impugnar la existencia de su expedición.

Su papel en el Estado se inspiraba en el amor a la Humanidad que animaba su profesión de médico y su vocación de sacerdote. En relación con las quinas, sistematizó el saber y las prácticas de cosecheros y curanderos populares, con frecuencia mestizos y mulatos. Sentó las bases de una historia natural, civil y geográfica del Nuevo Reino de Granada, en la que trabajó desde 1760 hasta el día de su muerte el 11 de septiembre de 1808. Sus colecciones eran de interés público, indispensables en un Estado moderno. Amó los libros, en particular los diccionarios y las gramáticas indígenas, la ilustración científica y los herbarios. Murió con la convicción de haber contribuido a una ciudadela de las ciencias en Santafé, provista de jardín botánico, gabinete de historia natural y observatorio astronómico, laboratorio de química y biblioteca pública.

Tras la muerte de Mutis, la Expedición Botánica sobrevivió con muchas dificultades y, finalmente, con la llegada de Pablo Morillo “El Pacificador” a Bogotá, fue clausurada en mayo de 1816. Se enviaron a Madrid el herbario, la iconografía y el archivo de José Celestino Mutis y de la Expedición Botánica, un total de 105 cajones entre los que había 60 de herbario (20.000 ejemplares aproximadamente), 12 de dibujos, 1 de manuscritos y el resto de semillas, muestras de maderas, minerales y dibujos de animales. En 1817, al llegar a Madrid las cajas se abrieron en presencia del Rey Fernando VII. Los materiales de interés geológico y zoológico se trasladaron al Real Gabinete de Historia Natural; el herbario, los manuscritos y las ilustraciones fueron depositados en el Real Jardín Botánico, donde hoy se conservan junto con los de las expediciones científicas españolas de la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX.

En 1952, los gobiernos de España y Colombia suscribieron un acuerdo que puso en manos de los Institutos de Cultura Hispánica de ambos países la ejecución del plan editorial de la Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. A partir de 1982, la responsabilidad recayó en el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y en el Real Jardín Botánico de Madrid. Con la colaboración de botánicos españoles y colombianos se han publicado hasta 36 volúmenes de los 55 previstos.

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