El estudio, dirigido conjuntamente por las universidades de Granada y Salamanca, ha analizado 266 entre 11 y 16 años


Salamanca, 24 de noviembre de 2009.

Los pueden llegar a tener una influencia positiva en la de los niños y, utilizados moderadamente, no perjudican su rendimiento académico. Así se desprende de los resultados de una investigación realizada por Ángeles Llorca Díez, del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Granada, y dirigida por las profesoras Mª Ángeles Díez Sánchez, de la Universidad de Salamanca, y Mª Dolores Álvarez Rodríguez, de la Universidad de Granada.

El estudio tenía como objetivo investigar si las actitudes de los niños ante los videojuegos y la forma en que los utilizan repercuten de manera significativa en variables como la inteligencia espacial, la autoeficacia y el rendimiento académico de los usuarios. Para ello, se analizó una muestra de 266 niños y niñas de entre 11 y 16 años, junto con sus respectivos padres. Los menores tuvieron que contestar una entrevista y una encuesta sobre el uso y las preferencias de los videojuegos, así como dos test de inteligencia y un inventario de autoeficacia. Por su parte, los padres rellenaron una encuesta sobre opinión, conocimiento y actitud personal ante los videojuegos.

El rendimiento académico de estos pequeños usuarios de los videojuegos se ve afectado en la medida de que el tiempo que dedican a este entretenimiento supone horas de estudio y atención perdidas. Con todo, las investigadoras consideran que los videojuegos pueden representar “un vehículo útil para motivar la autoeficacia y mejorar el rendimiento escolar”, siempre que los padres y educadores sean conscientes de las posibilidades pedagógicas y puedan proteger a los menores de los posibles peligros de su abuso.

Los resultados de estos análisis han de mostrado que a medida que el niño juega con mayor frecuencia a los videojuegos también lo hace durante más tiempo. Este hecho confirma la hipótesis de algunos investigadores sobre la posibilidad de que alguno de estos juegos creen adicción. La investigación ha revelado además ciertas diferencias de género entre los usuarios de los videojuegos. No sólo juegan con mayor frecuencia los chicos que las chicas, sino que éstos, además, se muestran mucho más exigentes a la hora de decantarse por unos productos u otros, prefiriendo los videojuegos con un mayor realismo, impactantes, con argumento, efectos gráficos y sonoros muy elaborados y que les planteen algún reto y permitan competir.

Este estudio ha detectado que casi un tercio de los adolescentes juegan sólo los fines de semana y que son pocos los muchachos que juegan todos los días. Sin embargo, más de la mitad de los padres encuestados tienen una opinión desfavorable sobre los videojuegos y consideran que sus hijos “juegan demasiado”.

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