“El cerebro enfermo de Parkinson está dañado antes de que aparezcan los síntomas. En concreto, hemos detectado hasta un 50% de muerte neuronal y disminución de dopamina en el cerebro”. Así lo aseguró la Dra. , catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid y presidenta de la Sociedad Española de Neurociencia, durante una sesión científica celebrada en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra.

Se trata de un grupo de trabajo formado por expertos internacionales en este campo, como el profesor Oleh Hornykiewicz, investigador del Instituto de Neurociencias de Viena (Austria), que describió el déficit de dopamina en la enfermedad de Parkinson. También participan científicos del CIMA, la Clínica de la Universidad de Navarra, la Universidad Autónoma de Madrid, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer de Barcelona (IDIBAPS-CSIC) y la Universidad de La Laguna, en Tenerife.

Hoy en día la enfermedad de Parkinson se diagnostica cuando el cerebro ya ha perdido entre un 60 y un 70% de dopamina. En este contexto, el grupo de expertos ha puesto en marcha un proyecto multidisciplinar para estudiar el cerebro desde el punto de vista bioquímico y anatómico. “El trabajo está coordinado por el Dr. José A. Obeso, director del Laboratorio de Trastornos del Movimiento del CIMA, cuyo equipo ha desarrollado un modelo experimental para analizar la progresión de la enfermedad desde el estadio inicial. Si conocemos qué pasa en el cerebro antes de que aparezcan los síntomas, podremos paliar, y sobre todo, evitar que progrese la enfermedad”, explica la Dra. Cavada.

Origen multifactorial

Según el Dr. Manuel Rodríguez Díaz, investigador de la Universidad de La Laguna, “parece que la enfermedad de Parkinson está causada por múltiples factores, pero no sabemos qué importancia tiene cada uno. El objetivo es buscar una solución para tratar la enfermedad en su inicio. Hay que abordar esta patología de forma conjunta entre especialistas básicos y clínicos para lograr un diagnóstico preciso”.

Uno de los temas de discusión de este grupo se centra en conocer cómo compensa el cerebro el déficit de neuronas dopaminérgicas. “Debemos profundizar en esta línea para definir si las propias neuronas que siguen vivas aumentan la síntesis de dopamina, o participan otras neuronas cercanas”.

Los investigadores afirmaron que el futuro de la investigación en este campo es muy prometedor. “Aunque suponga un esfuerzo, es preciso fomentar estos encuentros multidisciplinares, ya que todo lo que se avance en la enfermedad de Parkinson repercutirá en otras patologías neurodegenerativas. Para ello, es necesario contar con medios, pero los recortes presupuestarios en investigación y desarrollo que se avecinan ponen en grave peligro la evolución positiva que había llevado España en los últimos años”.