Dentro del programa de cooperación con la y la Oficina del Historiador, estudiantes de la EU de Arquitectura Técnica de la UPM colaboran en la rehabilitación de edificios singulares del siglo XIX de la capital cubana.

La experiencia perseguía un doble objetivo. Realizar su Proyecto Fin de Carrera y colaborar con la Universidad caribeña en la rehabilitación de algunas mansiones de La Habana Vieja, que fueron construidas en el siglo XIX.

Durante quince días, seis estudiantes de último curso de la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de la Universidad Politécnica de Madrid (Lorena Mateo, José Miguel Piña, Jaime Jiménez, Gustavo Díaz, Fernando Mata y María Taladrid) seleccionados entre un grupo de dieciséis, permanecieron en la capital de Cuba.

Los universitarios cuentan directamente esta experiencia, “una de las mejores” de sus años de estudiantes. Se trataba de realizar “nuestro Proyecto Fin de Carrera en un país idílico como es Cuba. El trabajo se basó en el estudio y toma de datos, para una posterior rehabilitación, de dos de los edificios que se encuentran en el histórico distrito de la Habana Vieja.

En su estancia en La Habana, los jóvenes no se alojaron en hoteles turísticos, sino en domicilios particulares para disfrutar de una convivencia más estrecha y mayor integración con la sociedad cubana.

Dos fueron los equipos de trabajo en que se dividieron los cooperantes y dos, los degradados edificios a rehabilitar. Su misión consistió, principalmente, en la toma de datos y levantamiento de los mismos. Una vez medidas las construcciones, se levantaron los planos y se elaboró el correspondiente informe patológico.

Ya en Madrid, los estudiantes desarrollaron el plan de rehabilitación, remitiendo a La Habana las actuaciones que han de realizarse para salvar las casonas coloniales.

La Universidad Politécnica de Madrid tiene entre sus fines la cooperación para el desarrollo, una labor que realiza no sólo a través de sus Grupos de Cooperación reconocidos, sino también desde la formación, asistencia técnica, proyectos de desarrollo y acciones de investigación. En este sentido, fomenta las experiencias internacionales de sus estudiantes, así como su implicación en proyectos de cooperación. En este caso, la estrecha relación entre la Escuela de Arquitectura Técnica de Madrid y su homónima de Cuba ha permitido que este primer ensayo tenga continuación el próximo mes de febrero, con el viaje de un nuevo grupo de estudiantes.

“PFC EN LA HABANA 09”

Proyecto Fin de Carrera en La Habana. Suena bien, ¿verdad? Pues esta fue la experiencia vivida por seis estudiantes de la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de la Universidad Politécnica de Madrid el pasado mes de Noviembre.

Los estudiantes cuentan directamente esta experiencia que se trataba de realizar “nuestro Proyecto Fin de Carrera en un país idílico como es Cuba. El trabajo se basó en el estudio y toma de datos, para una posterior rehabilitación, de dos de los edificios que se encuentran en el histórico distrito de la Habana Vieja.

Esta zona de la capital cubana nos mostró la forma de vida de otra sociedad a nivel constructivo, en algunos momentos menos desarrollada por el bloqueo al que están sometidos, pero en muchos otros con recursos o soluciones ingeniosas realizadas por los propios residentes.

Allí pudimos ver lo que son las construcciones de barro y arena conocidas como tapial, o métodos como las “barbacoas” con las que dividen la altura de sus viviendas en dos para poder aumentar la superficie habitable, convirtiéndola, de manera poco ortodoxa, en dúplex.

Muchas de estas edificaciones situadas en calles muy céntricas como Obrapía o Tejadillo (donde se encontraban los dos edificios en estudio), aun teniendo el distintivo de Patrimonio de la Humanidad, no han sufrido ningún tipo de mantenimiento ni rehabilitación en todos sus años de vida. Este es el motivo por el que en los estudios que allí realizamos pudimos ver detalles constructivos puramente artesanales, en madera o cascotes (restos de otras construcciones), algo que en España es prácticamente impensable, y que en muchas situaciones, sobre todo en el caso de Obrapía, serían inaceptables en España.

Además, hemos visto cómo se puede vivir en un usufructo permanente, ya que todas las viviendas, tanto en las que residimos durante este mes como en las que trabajamos, son propiedad del Gobierno, que las “cede en usufructo” a sus ciudadanos.

Por otro lado, y no menos importante, fue la experiencia a nivel social que allí experimentamos. El hecho de vivir, en la mayoría de los casos, convivir, entre cubanos nos ha enseñado otra forma de vida. Esa forma de vida en la que se puede vivir dignamente, en la que un profesor de universidad cobra una media de 40 euros mensuales, pero se levanta todos los días con una sonrisa.

Es una sociedad que se conforma con muy poco, económicamente hablando, pero que cuenta con un alto nivel cultural. Tanto que, muchas de las personas que nos han ayudado durante nuestra estancia allí, son capaces de mantener una conversación sobre España, indicando perfectamente donde quedan lugares como Madrid, Albacete, Asturias o Galicia cuando, por el contrario, muchos de nosotros, al llegar allí, no sabíamos ni situar zonas tan conocidas como Varadero o Santiago de Cuba.

Por la experiencia, las fiestas cubanas, que allí se viven como en ningún otro lugar, la práctica constructiva, y otras muchas cosas que es mejor conocer in situ, animamos a los estudiantes de la Escuela de Arquitectura Técnica a realizar este Proyecto en próximas convocatorias.

Sin ninguna duda, aun habiendo pasado días de una dureza destacable por la ausencia de agua caliente, de comida variada, de salubridad en muchas ocasiones… de ningún tipo de lujo, (quitando el hecho de que para los cubanos una langosta es una comida normal), ésta ha sido una de las mejores experiencias que hemos podido vivir en nuestros años de estudiantes y gracias a la cual nos hemos enriquecido, tanto como personas como futuros Arquitectos Técnicos.”