La Universidad de ha investido ayer, día 10 de diciembre, a como Doctor Honoris Causa por la Facultad de Derecho y el Instituto de Derechos Humanos. Con esta distinción, Deusto quiere reconocer la excelente obra académica de , su compromiso personal e intelectual con las mayorías oprimidas del planeta y con la defensa de los derechos humanos, especialmente del derecho a la vida, de las mayorías empobrecidas de El Salvador y de todo el mundo.

Asimismo, Deusto otorga este reconocimiento como símbolo de su compromiso a favor de la justicia y la paz y se identifica con las líneas fuerza que han marcado la vida de Jon Sobrino y de los mártires de la UCA . Un pensamiento que engarza perfectamente, según palabras del Rector , en la identidad y misión de una universidad de la Compañía de Jesús -“Jon ha sido un ejemplo vivo de cómo el servicio a la fe y la promoción de la justicia se concretan universitariamente en la defensa de los derechos humanos de las víctimas”-.

El rector animó a la comunidad universitaria a “adoptar la óptica de las víctimas de las injusticias, que son la mayor parte de la humanidad” y a “ser agentes de cambio y transformación de un mundo injusto a otro más humano”. En este sentido afirmó que “la gran cuestión a la que tenemos que responder es: ¿cómo enseñamos la economía, el derecho, la ingeniería, las ciencias sociales, la sicología… en nuestras facultades? ¿qué temas investigamos? -¿desde qué perspectiva?, ¿desde qué concepto de persona?, ¿desde qué compromiso?-“, y abogó por una universidad comprometida en la configuración de una nueva sociedad basada en la justicia y en la solidaridad.

En la ‘laudatio’ realizada por el Director del Instituto de Derechos Humanos Eduardo Ruiz Vieytez, éste subrayó cómo “ajeno a toda pompa académica, trabajando en un modestísimo cubículo de uno de los países más atormentados de la tierra, Jon Sobrino se ha convertido para millones de personas en luz, en sacudida de humanidad y en expresión de un cristianismo que merece la pena”.

En relación con los derechos humanos, el profesor Ruiz Vieytez señaló cómo más allá de su institucionalización o positivización jurídica, Jon Sobrino defiende los derechos humanos desde la experiencia de las personas masiva e injustamente empobrecidas, cuya liberación es tarea fundamental del ser humano. Para que los derechos humanos alcancen a todos los humanos, para que sean universalizables es necesario pensarlos desde los de más abajo, lo que significa tomar partido a favor de los que menos tienen. Para Jon Sobrino, derechos humanos significan, por encima de todo, víctimas, justicia y lucha. Por ello, y siguiendo el pensamiento de Jon Sobrino, añadió el profesor Ruiz Vieytez, hoy y aquí no podemos pretender reflexionar académicamente ni festejar una Declaración de derechos humanos, sin pensar en quienes sufren de modo constante su vulneración.

En este sentido, con este doctorado honoris causa Deusto asume el reto que supone la obra de Jon Sobrino. “El reto de despertar del sueño de inhumanidad, de universalizar nuestras conciencias, de ver y valorar la realidad desde los últimos de la tierra; el reto de hacer operativos estos retos en todas las dimensiones de la vida universitaria, desde las orientaciones más generales hasta las tareas académicas y técnicas más cotidianas”, añadió el profesor Ruiz Vieytez. Un reto que, en definitiva, significa compromiso de la UD de trabajar conforme a su propia misión, por lo oprimidos, por su liberación, para que los derechos humanos no sean el privilegio de un sector minoritario de la Humanidad, ni queden sofocados por la clamorosa injusticia de hoy en día.

Jon Sobrino, por su parte, tras agradecer a Deusto la distinción, ha tenido un emocionado recuerdo para Julia Elba Ramos y su hija Celina, compañeras de martirio de los jesuitas asesinados. Ellas no eran intelectuales, sino humildes trabajadoras. Si hubieran sido asesinadas en otro lugar de El Salvador o en otro momento cualquiera, seguramente nunca hubiéramos siquiera conocido sus nombres. Hay miles de Elbas y Celinas en El Salvador y en todos los rincones del planeta. Es por ello por lo que hoy adquieren si cabe un mayor simbolismo en este acto. Elba y Celina personifican desde la humildad más radical la violación de los derechos humanos y de la justicia. Y ello es así precisamente porque eran desconocidas, porque eran trabajadoras, porque eran salvadoreñas, porque eran mujeres, porque eran pobres, porque muchas veces son olvidadas, o porque incluso cuando se les recuerda, siempre se les cita en último lugar de la lista de aquellos mártires.

En el recuerdo de Elba y Celina, Jon Sobrino reafirmó su compromiso vital con los pobres, con los oprimidos, con los que sufren, y parafraseando a Ellacuría, reivindicó la civilización de la pobreza frente a la civilización de la riqueza, una civilización esta última caldo de cultivo de la desigualdad, la injusticia y la vulneración de los derechos humanos.

Para que la sombra del 16 de noviembre de 1989 se transforme 20 años después en motivo de horizonte de lucha y esperanza, para asumir a los mártires de la UCA como referente de nuestro trabajo universitario a favor de la justicia y para reconocer el extraordinario trabajo y testimonio de Jon Sobrino. Por todo ello, Deusto le ha concedido el doctorado Honoris Causa. Y además ha querido celebrar el solemne acto de investidura el mismo día en el que se conmemora el 61 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Día Internacional de los Derechos Humanos.

BIOGRAFIA

Jon Sobrino Pastor, aunque de familia vasca, nació en Barcelona, en plena guerra civil, si bien muy pronto se trasladó a Bilbao. Realizó sus estudios de bachillerato en el Colegio de Nuestra Señora de Begoña, en Indautxu. Inmediatamente después ingresó en la Compañía de Jesús y, aún como novicio, fue destinado a El Salvador el año 1957. Desde entonces ha residido en este país centroamericano, con dos largas interrupciones de cinco años en los Estados Unidos y de otros siete años en Alemania. Estudió la licenciatura en Filosofía en la Universidad de San Luis, en Missouri, a la que siguió la Maestría en Ingeniería Civil. Posteriormente continuó con los estudios de Teología en Frankfurt, donde se doctoró finalmente por esta disciplina. En 1969 fue ordenado sacerdote y en 1974, terminado el largo proceso formativo, comenzó su actividad docente en la Universidad Centroamericana (UCA) “José Simeón Cañas”, de El Salvador.

En su denuncia de la injusticia estructural e identificación con la mayoría oprimida de este país, colaboró con monseñor Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980. Jon Sobrino se ha encargado de mantener viva la memoria de su voz, profética y esperanzada, que acercó la Iglesia al pueblo sufriente.

En la biografía de Jon Sobrino resulta asimismo decisiva la convivencia, amistad y colaboración con Ignacio Ellacuría, rector de la UCA. Jon Sobrino e Ignacio Ellacuría compartieron la forma de entender la traducción universitaria de su opción por los pobres. A partir del 16 de noviembre de 1989, fecha en que un comando de la fuerza armada de El Salvador asesinó a Ellacuría, a los jesuitas Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Armando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López, y a las salvadoreñas Julia Elba Ramos y su hija Celina, Jon Sobrino se ha convertido en la voz de los asesinados, la voz de la justicia y los derechos humanos.

Además de su testimonio vital, Jon Sobrino es autor de una ingente obra: más de treinta libros, casi todos traducidos a varias lenguas; varios cientos de artículos, algunos altamente científicos, y otros más sencillos para alimentar la vida de las comunidades cristianas; e innumerables conferencias por los cinco continentes. Ha sido reconocido como doctor honoris causa por más de veinte prestigiosas universidades de diversos países, la mayor parte de ellas norteamericanas.