Los fundadores de la Cognitive Robots S.L., empresa surgida de un grupo de investigación de la Jaume I y participada por la Universidad, han aplicado sus investigaciones a la robótica de servicios para crear un cerebro inteligente que se puede instalar fácilmente en distintos vehículos para convertirlos en autónomos. La primera línea de aplicación de este cerebro diseñado por la empresa ubicada en el Espaitec, Parque Científico, Tecnológico y Empresarial, han sido las fregadoras “inteligentes” destinadas a grandes superficies como naves industriales o supermercados. Varios fabricantes se han mostrado interesados en incorporar esta nueva tecnología que en un futuro se podría aplicar a las aspiradoras o a las máquinas cortadoras de césped.

 

Según la Comisión Europea, se prevé que la llamada “robótica de servicios” experimente en los próximos años un crecimiento exponencial y que las máquinas autónomas realicen todo tipo de tareas de limpieza, cuidado de personas mayores, que asistan en fábricas, en operaciones quirúrgicas y en situaciones de peligro. Además de los beneficios sociales que esto pueda reportar a la sociedad, también es una oportunidad de negocio para la industria pero, sobre todo, un reto para los investigadores.

 

Juan Carlos Peris Broch, profesor asociado de la Universitat Jaume I y socio fundador de la empresa, explica que había infinidad de productos que podían desarrollar a partir de las investigaciones del grupo Cognition for Robotics Research (C4R2) al que pertenece, pero decidieron centrarse en la automatización de maquinaria de limpieza industrial porque constataron una gran demanda en el mercado.

 

Algunos fabricantes ya habían intentado automatizar estos vehículos pero sin demasiado éxito. La alemana Karcher, por ejemplo, lanzó un prototipo hace unos años empleando sónares en lugar de láseres y resultó poco preciso a la hora de calcular distancias. “Nosotros, en cambio, hemos creado un “cerebro” uniendo un ordenador, un láser de barrido que detecta distancias y una serie de sensores y actuadores controlados por microcontroladores distribuidos por la máquina. La otra diferencia es que, además de las técnicas tradicionales de robótica de navegación, se ha integrado en el ordenador las técnicas de razonamiento cualitativo”, comenta el profesor Peris.

 

El ordenador analiza las medidas del láser y de los sensores que posee el vehículo. Si el aparato es grande se coloca un anillo de sónares e infrarrojos a lo largo de todo el cuerpo de la máquina para tener una completa detección de obstáculos. Con todos los datos, el robot construye un mapa del entorno y es capaz de desplazarse y hacer un barrido de limpieza sin necesidad de conductor.

 

La socia del profesor Peris, María Teresa Escrig Monferrer, se encuentra actualmente en Estados Unidos para lanzar el producto. Según explica el investigador, “se ha presentado la iniciativa en varias ferias de limpieza y nuestra idea ha despertado mucho interés. De hecho, hay organizadas visitas a Castellón con algunos de los principales fabricantes. El objetivo de las reuniones será conocernos y mostrarles el prototipo, un “cerebro” fácil de instalar en sus máquinas que estará formado por un módulo central conteniendo el ordenador y el láser, y se conectará por medio de un bus de datos a los diferentes microcontroladores”.

 

De la Universidad a la empresa

 

María Teresa Escrig, doctora en Ingeniería Informática de la UJI, creó hace una década el grupo de investigación Cognition for Robotics Research (C4R2) para trabajar sobre la utilización de técnicas de razonamiento cualitativo aplicado a la robótica. Esto es, conseguir que los robots construyan mapas del entorno con la información más relevante procedente de sus sensores, interpretar dichos datos, realizar la tarea encomendada y aprender durante el proceso.

 

Juan Carlos Peris se integró en el equipo en 2001 para llevar a cabo su doctorado y poner en práctica los estudios teóricos desarrollados por María Teresa Escrig. En 2006 los dos decidieron crear una spin-off para desarrollar nuevas aplicaciones con los resultados obtenidos y se constituyó formalmente Cognitive Robots un año más tarde. Para la redacción del Plan de Empresa y la puesta en marcha de la spin-off contaron con el asesoramiento de la Oficina de Cooperación en Investigación y Desarrollo Tecnológico (OCIT) de la Universidad y de las oficinas de Valencia y Castellón del Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI).

 

El siguiente paso fue conseguir un préstamo Neotec del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el apoyo del inversor privado Federico Castellanos y la transferencia de tecnología por parte de la Universidad. La actividad empezó a finales de 2008 y recientemente la empresa ha comenzado el trasladado al edificio Espaitec1, la incubadora de empresas de base tecnológica del Parque Científico, Tecnológico y Empresarial de la Universitat Jaume I.