El Boletín Oficial del Estado ha publicado esta semana una resolución actualizando los criterios de evaluación de la actividad investigadora del profesorado universitario que incluye la eliminación de los principios que excluían a las editoriales universitarias del cómputo. La UNE había solicitado la modificación de la anterior normativa que descalificaba las publicaciones editadas en la misma universidad en la que trabajaba el investigador, sin evaluar la calidad intrínseca de los trabajos.

El presidente de la UNE, , ha recibido la noticia con “gran satisfacción, ya que sitúa en términos de igualdad las publicaciones de las universidades con la que se realizan desde cualquier editorial”. En su opinión, el cambio en la evaluación del profesorado “supone un refuerzo del sistema universitario español al reconocer implícitamente la importancia que tienen las editoriales universitarias en la difusión del conocimiento que se genera en nuestros campus”.

Las editoriales universitarias lanzaron la voz de alarma en febrero de este mismo año, a través de una carta remitida a los responsables de la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI): si el requisito de considerar relevantes las publicaciones que no estaban editadas en la misma institución en la que trabajaba el investigador se mantenía, el futuro de las editoriales universitarias era incierto. La norma afectaba a 65 áreas de conocimiento de los campos de Filosofía, Filología, Lingüística, Historia, Expresión Artística, Derecho y Jurisprudencia.

Los editores universitarios vieron inmediatamente el claro perjuicio de esta exigencia y se quejaron de lo que parecía implícito en la misma: “Se nos presupone un comportamiento poco riguroso y acientífico y, además, refuerza la idea, cada vez más extendida entre el profesorado, de que publicar en la misma universidad no tiene valor alguno para fines curriculares y académicos”, señalaron en un comunicado hecho público en ese momento.

La preocupación por ver cómo profesores y grupos de investigación optaban por publicar fuera de su Universidad los resultados de la investigación producidos y financiados por ella y la derivación de muchos trabajos hacia editoriales privadas, “cuyo único criterio de evaluación es, en muchas ocasiones, el compromiso de pago de la edición por parte de los autores”, fueron las primeras consecuencias y así se lo hizo ver la UNE a la CNEAI.

En esta reivindicación los editores universitarios no estuvieron solos. Fue secundada por 31 rectores, entre ellos el entonces máximo responsable de la Universidad Autónoma de Madrid y hoy ministro de Educación, . Junto a él, apoyaron la petición los rectores de Abat Oliva CEU, Alcalá, Alicante, Cádiz, Castilla-La Mancha, CEU Cardenal Herrera, CEU San Pablo, Complutense de Madrid, Córdoba, Coruña, Deusto, Europea Miguel de Cervantes, Granada, Illes Balears, Jaume I, La Laguna, La Rioja, León, Lleida, Murcia, Oberta de Catalunya, Oviedo, Salamanca, Santiago de Compostela, Sevilla, UNED, Valencia, Valladolid, Vigo y Zaragoza. Además, 929 personas firmaron un manifiesto a favor de la edición universitaria, que la UNE publicó en su página web con motivo del Día del Libro.

La UNE es la asociación de las editoriales y servicios de publicaciones de las universidades y centros de investigación españoles. En la actualidad integran la organización 64 asociados. Los libros que publican las editoriales universitarias españolas representan el 7% de la producción nacional anual de libros y el 10% del fondo vivo, dan trabajo a 529 empleados fijos y gozan de un prestigio creciente en Latinoamérica, Estados Unidos y, en general, en los países donde interesa la cultura hispánica.