En el día de hoy, las instalaciones de en Cadarache, Francia, han recibido la visita del Príncipe Alberto de Mónaco, que se ha interesado por conocer directamente y comprobar de primera mano cómo está desarrollándose este proyecto internacional de gran envergadura, la creación del reactor de fusión , que pretende la producción de energía limpia e inagotable en semejanza a lo que sucede en el Sol.

En ITER colabora la Unión Europea, pero también otros países, como China o Japón, o como el Principado de Mónaco, que aporta 5’5 M€, destinados en parte a tesis postdoctorales.

Este sistema, que ya se mostró en Cadarache en 2009, es el único modo de comprender la estructura interna de ITER, hasta que éste sea construido. Actualmente este sistema de visualización permite observar el futuro reactor ITER en sus partes esenciales (bobinas magnéticas y cámara de vacío) tal como será dentro de varios años. Esta recreación además de tridimensional es activa: el sistema reconoce los movimientos del observador y cambia de punto de vista de modo que se crea la sensación de estar dentro del propio reactor, caminar por su interior, etc.

La colaboración entre y el Laboratorio Nacional de Fusión, además de permitir el intercambio de investigadores, recursos y proyectos, y en concreto en el estudio del plasma y su visualización en 3D, ha proporcionado importantes resultados científicos en los últimos años que han sido divulgados a la sociedad, así, muchos son los ciudadanos, centros de investigación, alumnos de enseñanza media y superior, entre otros colectivos, quienes han podido aproximarse un poco mejor a estos sistemas tan complejos, al poder visualizarlos en tres dimensiones de forma muy realista. Alfonso Tarancón, investigador
responsable del área en el BIFI comenta que “es importante poder simular y visualizar cómo será el experimento en el futuro, porque todavía quedan unos cuantos años de duro trabajo investigador por parte de muchos científicos”.

La fusión nuclear es un proceso por el cual dos átomos se funden en uno, produciendo grandes cantidades de energía. El combustible es esencialmente Deuterio, elemento común en nuestros mares. La fusión está considerada por amplios grupos de ecologistas como una energía aceptable y suficientemente limpia que, a decir de los científicos, resolverá buena parte de la futura demanda energética de la Humanidad.