La de las mujeres y sus consecuencias en la actividad deportiva, a examen

Leyre Gravina ha querido demostrar a través de su tesis doctoral que, además del talento y la preparación, la alimentación es muy importante para ser un buen deportista. Para ello ha entrado en el vestuario de los dos principales equipos femeninos del Athletic y ha observado qué y cuánto comen. Ha concluido que con sólo cambiar algunas malas costumbres se puede conseguir que el cuerpo sufra menos en los partidos, y, en consecuencia, aumentar la posibilidad de ser mejor deportista.

Gravina estudió durante una semana a las jugadoras de los primeros dos equipos del Athletic (las que juegan en la Superliga y en la Liga Nacional), para conocer sus hábitos alimentarios y ver en qué se pueden mejorar. La evaluación duró una semana y las pruebas se realizaron en los días previos al partido, en el mismo día del partido y después de él. Gravina ha realizado su tesis con esos datos: Estudio nutricional en mujeres futbolistas de élite y su relación con los cambios hematológicos, de estrés oxidativo y daño muscular tras jugar un partido de fútbol.

Jugar un partido de fútbol provoca un sinfín de reacciones en el cuerpo humano. En cuanto a los leucocitos o glóbulos blancos se refiere, por ejemplo, Gravina ha podido observar que, debido al ejercicio, los neutrófilos aumentan mientras que los linfocitos disminuyen, y la falta de linfocitos facilita las infecciones. También cabe destacar, entre otros, el daño muscular y celular y las alteraciones que se producen en los electrolitos y las hormonas.

Por otro lado, las jugadoras de la Superliga tienen una capacidad antioxidativa mayor que las del segundo equipo; esto supone una contracción muscular más efectiva, menor riesgo de inflamación y mayor capacidad de los organismos para hacer frente a la toxicidad de los radicales libres. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su cuerpo sufre más en los partidos que el de las del segundo equipo. Padecen mayor daño celular, cansancio y deshidratación, y más roturas de glóbulos rojos.

Las de la Superliga, un poco mejor

Para una correcta actividad física, es imprescindible disponer de los nutrientes esenciales del cuerpo. En opinión de Gravina, esto depende de la alimentación.

Según la investigadora, los hábitos alimentarios del equipo de la Superliga son mejores que los del segundo equipo. Ingieren menos proteínas y grasa y más fibra. Además, la mayoría porcentual de la energía que consumen en el ejercicio físico se debe a los carbohidratos, y no a la grasa. De todas maneras, ninguno de los dos equipos se alimenta correctamente. Para empezar, no toman suficientes carbohidratos. Además, su hidratación es insuficiente, y eso provoca el aumento de la frecuencia cardiaca. Los porcentajes de electrolitos tampoco son apropiados, ya que ingieren demasiado sodio y cloro (el doble del necesario), y poco potasio, que es fundamental para garantizar el equilibrio electrolítico, para una transmisión neuronal adecuada y para los mecanismos de transporte activo.

Por otro lado, Gravina también ha visto deficiencias en cuanto a las sustancias que hacen que el metabolismo sea posible. Las jugadoras de ambos equipos están faltas de ácido fólico, vitamina D, calcio, yodo y flúor, y las del segundo equipo, además, no tienen suficiente magnesio. La investigadora ha querido recordar que estos nutrientes son muy importantes para los : la vitamina D, el calcio y el flúor, para los huesos; el yodo, para el proceso metabólico en general; y el magnesio, para diversas funciones que afectan a la función muscular.

Mejora del rendimiento cambiando la alimentación

En opinión de Gravina, se pueden tomar varias medidas en la alimentación para mejorar el rendimiento deportivo, y ha hecho varias propuestas para ello. Por ejemplo, el número de glóbulos rojos aumentaría si se ingirieran mayores cantidades de proteínas, ácido fólico y vitamina C. Para hacer frente a la inflamación provocada por la actividad física, apunta a las vitaminas, los carotenoides y a algunas sustancias de origen vegetal. Para combatir la oxidación, en cambio, habla de carbohidratos y fibra o ciertas vitaminas y sustancias de origen vegetal. En cuanto a la reducción del daño celular, propone entre otras la ingesta de fibra y carotenos. A través de estos ejemplos y algunos más, Gravina ha querido demostrar que mediante el desarrollo de nuevas estrategias alimentarias se pueden reducir las alteraciones corporales provocadas por la actividad deportiva, y mejorar así el rendimiento.

Sobre la autora

Leyre Gravina Alfonso (San Sebastián, 1981) es licenciada en Bioquímica. Ha realizado la tesis bajo la dirección de Susana María Gil Orozko y Jon Irazusta Astiazaran, profesores del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU. Actualmente realiza una sustitución como profesora en ese mismo departamento.