Parece inevitable asumir, pese a quien le pese, que llevamos unos meses en crisis. También parece inevitable escuchar que “crisis” significa “oportunidad”. En relación con la Universidad, veo con estupor cómo se convierte en refugio de profesionales que de un tiempo a esta parte dejan el ejercicio libre de su profesión para optar por alguna plaza de profesor, sin más aspiración que la de esperar a que escampe y luego volver a la vida en la calle. Quizá también esta crisis sea la oportunidad de la Universidad española para que los profesionales se queden, atrayéndolos con algún tipo de beneficio mayor (contratos de más duración, etc.). Para que los alumnos reciban enseñanzas de personas que han recorrido un camino distinto al de “beca-estancias-contrato predoctoral-artículos en revistas-libro apoyado por la institución local de turno-tesis-contrato postdoctoral-sexenios”. Porque el problema viene luego, cuando esos mismos alumnos no logran encontrar oportunidades de trabajo porque nadie les ha explicado que existen, y nadie les ha indicado cómo hacer para encontrarlas.