UNIVERSIDAD DE GRANADA

Un investigador de Universidad de Granada ha desarrollado un nuevo método para medir la pobreza y la exclusión social que incluye indicadores que miden estos fenómenos desde los riesgos o vulnerabilidades de la población, hasta estadios de empobrecimiento, exclusión y marginación social. Su autor apuesta por una nueva forma de medir la pobreza en el campo de los ingresos económicos y rentas de patrimonio, incorporando el criterio de “umbral de subsistencia”, que es mucho más objetivo que el concepto tradicional de “umbral de pobreza”.

La de Pedro Hernández Lafuente, que actualmente es profesor de la Escuela Universitaria de Jerez adscrita a la Universidad de Cádiz, se titula “El análisis de la pobreza y la exclusión social: una propuesta metodológica”, y ha sido dirigida por Antonio Trinidad Requena. Su autor parte de la idea de que no existe un buen tratamiento o solución del fenómeno de pobreza y exclusión si no hay un buen diagnóstico del mismo.

Detección de deficiencias

El investigador ha revisado las distintas metodologías de medición de la pobreza y la exclusión aplicadas en los últimos 10 años, tanto sobre las propuestas de la Unión Europea como de distintas entidades e investigadores españoles y propuestas norteamericanas. Hernández Lafuente ha detectado en todas ellas algunas deficiencias o debilidades, que impiden una medición global, objetiva y dinámica del fenómeno de la pobreza.

Para llevar a cabo este trabajo, el investigador se ha basado en la revisión de datos empíricos obtenidos en sus propias investigaciones de tipo multidimensional, descriptivas y cuantitativas desarrolladas en distintas poblaciones andaluzas (poblaciones con menos de 100.000 habitantes y de mayor población) residentes en zonas supuestamente deficitarias o empobrecidas.

Pedro Hernández Lafuente propone, como innovación metodológica, modificar algunos criterios de medición de situaciones de riesgo económico sociosanitario o ambiental y procesos de agravamiento de los mismos, que están estrechamente ligados a dinámicas de empobrecimiento.

Así, propone que la Renta Básica sea un derecho universalizable “que permita cubrir desde la Administración, y a corto plazo, las necesidades de la población que actualmente se encuentra en estadios de verdadera necesidad y los considerados crónicos. La Renta Básica, que debería de ser aprobada por nuestros representantes políticos sin más dilación, puede servir, en su cuantificación, para completar ingresos mínimos para subsistir personas o familias”.

En 2010 se conmemora el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, bajo el lema “No a la pobreza”.