Hoy no me voy a explayar mucho yo. Este domingo se van a sentar ustedes, y van a intentar responder a estas preguntas.

Me explico mejor: muchos de los que siguen este blog conocerán más o menos mis opiniones al respecto, dependiendo de qué tanto lean los comentarios. Y yo conozco lo que piensan algunos, pero me encuentro con que hay más de quinientos suscriptos a los feeds RSS, sin contar Twitter y Facebook, pero los que comentan son sólo cerca de veinte, que van rotando.

Muchos jamás han comentado aquí, algunos tal vez nunca lo hicieron en ningún blog, o muy pocas veces. Las razones son que no tienen nada para decir, o no saben expresarse. Eso creo que es mentira: todos tenemos algo para decir (aunque es cierto que a veces es inútil decir: “qué interesante” o “concuerdo”), y todos nos podemos hacer entender de alguna forma. Yo no soy nadie, y estoy escribiendo acá lo que quiero, de hecho estoy seguro que una gran mayoría nació antes de 1990, y seguramente tiene más experiencias y cosas para contar que yo..

Bueno, tampoco creo que no soy nadie, tengo un poco de ego, pero a lo que voy es que un blog no es un diario o una revista. Ahí escriben personas que supuestamente son expertos en lo que hacen, y lo que dicen muchas veces se convierte en palabra santa.

Un blog es una nueva herramienta que casi elimina las distancias entre el escritor omnipotente y el simple lector. Entonces aprovechemos esto. Suelo escribir artículos creyendo que se lo que estoy diciendo, y muchas veces patino, y algunos me lo hacen notar. Pero muchos se quedan callados.

Me gustaría romper un poco el hielo, y acercar aun más esas distancias, que siguen existiendo culpa de haber una especie de herencia cultural desde los primitivos medios de comunicación.
Espero que más de uno se siente a responder, y que no tenga miedo de escribir la verdad, su verdad, sea la que sea, y de la forma en que le salga:

¿Crees en Dios? ¿Sí? ¿No? y sobre todo: ¿Por qué?

Y en unos días vamos a tener una gran cantidad de argumentos de todo tipo, interesantes para saber qué piensan los demás sobre un tema tan interesante y muchas veces problemático. Por las dudas, como muchos de los que comentan frecuentemente suelen ser ateos o agnósticos, no quiero que se sientan intimidados los creyentes, y que nos cuenten sus experiencias personales.

¡Adelante!