UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

La energía hidroeléctrica constituye el eje de la producción de energía renovable en muchos países de la Unión Europea y llega a suponer hasta más de dos tercios de la que se produce en todo el continente europeo. Aún siendo renovable, el impacto medioambiental en los ecosistemas fluviales puede variar según el emplazamiento, las tecnologías utilizadas y el modo en que se gestione.

Reducir este impacto y conseguir que la producción de energía hidroeléctrica sea más respetuosa con el medioambiente es la finalidad del proyecto CH2OICE (Certification for HidrO: Improving Clean Energy. Certificación para la Energía Hidroeléctrica: Mejorando las ), en el que participan investigadores de diferentes centros científicos europeos, entre ellos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Para ello, CH2OICE ofrecerá soluciones a los conflictos que están surgiendo entre estados miembros de la UE por la falta de armonización de dos directivas principales normativas. De un lado, la Directiva Marco del Agua Europea, cuya implementación insta a lograr un buen estado para las masas de agua en 2015. De otro, la Directiva sobre la Promoción de la electricidad como fuente de energía renovable, para conseguir un aumento significativo en la producción de renovables, incluyendo la hidroeléctrica, fuente del impacto medioambiental de naturaleza hidromorfológica.

Garantías ecológicas

A través de este estudio, se pretende evaluar los procesos de producción de energía hidroeléctrica “para lograr que tenga el menor impacto medioambiental posible en las masas de agua”, indica Diego García de Jalón, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, que coordina la participación de la UPM en este proyecto. Se trata de lograr verificar la producción de una energía hidroeléctrica con garantías ecológicas, de tal modo que las empresas que la producen puedan acreditarlo a los consumidores finales. De esta manera, se persigue lograr una producción eléctrica etiquetada, que certifique que estos sistemas son los adecuados ambientalmente.

Esto significa, continúa el profesor de la UPM, que hay que desarrollar una certificación viable desde un punto de vista técnico y económico, para generar energía hidroeléctrica de alta calidad medioambiental, de manera coherente con los requerimientos de la Directiva Marco del Agua Europea. La pretensión es que sea implantada en productos eléctricos etiquetados, de tal modo que pueda estar integrada lo más posible de acuerdo con las herramientas de la UE, como Ecolabel, EMAS, EIA y SEA. Los investigadores desarrollan una metodología operacional que tendrá en cuenta a todos los agentes implicados y se probará en dos de los países participantes, Italia y Eslovenia.

“En este momento, avanzamos hacia la producción de energía hidroeléctrica y eólica de una manera complementaria” señala Diego García de Jalón. Según este profesor de la ETSI de Montes de la UPM, la idea es acumular en la primera la energía generada en exceso por la segunda, con la intención de producir el menor impacto medioambiental posible.

La aplicación social de esta investigación consiste de desarrollar un protocolo de reconocimiento de la energía hidroeléctrica generada con los menores impactos ambientales, y de esta manera poder establecer mecanismos de compensación económica para promover una Sociedad más sostenible.