Se trata de un pedido desesperado de los Dongria Kondh, una tribu que habita el oeste de la India. Falta cada vez menos para que la minera multinacional Vedanta Resources transforme su montaña sagrada y principal fuente de sustento, Niyamgiri, en un campo de minería a cielo abierto. La multinacional busca esas tierras por ser ricas en bauxita, un mineral que sirve para producir aluminio. La historia no podría ser más parecida a Avatar.

Y bueno, Avatar tampoco es una joya de la originalidad cinematográfica, relata algo que se repitió miles de veces a lo largo de la historia: ni más ni menos, la eterna batalla de un capitalismo hambriento y devastador, contra la autodeterminación y el derecho de los pueblos originarios.

Pero esta vez, los pueblos originarios tienen de su lado a periodistas y cinematógrafos, y pueden difundir sus historias por la red. Algo que todavía el dinero no puede censurar del todo, y pueden hacernos llegar su realidad directamente.

Vedanta Resources, de origen Indio, irónicamente hace referencia a una corriente filosófica basada en los principios de la divinidad de la naturaleza humana, y en que el sentido de la vida es captar la belleza del Universo y de nosotros mismos. Ahora tiene la oficina central en Londres, y cotiza en la bolsa. Y evidentemente dejó de lado la naturaleza y la humanidad hace un tiempo. 

Llegaron a la zona engañando y amenazando a los indígenas, y ofreciéndoles dinero (totalmente innecesario para ellos) con el fin de que abandonen las tierras para explotar la montaña. Ya tienen construida una refinería en el pueblo aledaño, y la contaminación que genera está causando daños irreversibles en la biodiversidad, y en la vida de esas personas.

La ONG Survival International, que busca proteger a los pueblos indígenas, publicó ayer el anuncio en la revista cinematográfica Variety, pidiendo ayuda y comparando la situación de este pueblo con la de los Na’Vi. Y como ninguna divinidad planetaria simbiótica los va a defender de la avaricia de una compañía, lo único que podemos hacer es enviar cartas, y sobre todo, divulgarlo.

Ví la noticia en un diario argentino, pero estuve buscando en Internet, y no hay muchos artículos en español, así que parece un frente interesante de concientización. 

No es el único pueblo en peligro. Desde los habitantes de Haití, hasta los que mueren de hambre día a día en todas las ciudades del mundo. Evidentemente necesitamos que las cosas lleguen al extremo para hacer algo. Pero si hacemos algo en muchos extremos, tal vez algún día seamos más conscientes y las multinacionales no quieran eliminar un pueblo indígena, los gobiernos no quieran pactar con empresas para urbanizar zonas de parques y las personas no tiern basura en la calle. Espero no ser muy utópico.