UNIVERSIDAD DE LA RIOJA

Las bodegas la Denominación de Origen Calificada Rioja se encuentran a la cabeza en desarrollos tecnológicos y arquitectónicos a escala mundial, pero podrían mejorar sus datos de sostenibilidad con un mejor control del consumo de recursos. Son algunas de las conclusiones de la de Javier Gómez Garrido, defendida en la Universidad de La Rioja, y para la que ha estudiado 150 bodegas de diferentes regiones.

Gómez Garrido, que obtuvo un sobresaliente ‘cum laude’ por su tesis ‘Análisis metodológico del diseño de bodegas de Rioja’, defendida el pasado 6 de marzo, ha estudiado un total de 150 bodegas nacionales e internacionales, un centenar de ellas pertenecientes a la DOCa Rioja, y el resto de otras regiones.

«Rioja está en primera línea en cuanto a diseño, -afirma el investigador- cuenta con la mejor tecnología disponible en el mercado y un desarrollo arquitectónico muy bueno, aunque no siempre se han tenido en cuenta criterios productivos a la hora de diseñar».

Entre los factores que han marcado la planificación de bodegas en la última década destacan el diseño arquitectónico, la funcionalidad (obtener el mayor rendimiento de trabajo), la flexibilidad (capacidad de adaptación a nuevas tecnologías) y la inclusión de recorridos para visitas que permitan el turismo enológico.

Sin embargo, se han mantenido tendencias de épocas anteriores, como la construcción de bodegas subterráneas que, aunque propicia una mayor integración con el entorno, supone mayores costes de ejecución, espacios poco flexibles (marcados por la necesidad de pilares), dificultades en el manejo de las barricas, y problemas de humedad y ventilación, entre otros.

Según el investigador Gómez Garrido, otro punto que debería revisarse es la sostenibilidad de las bodegas. Se trata de una industria marcada por la temporalidad de las vendimias, época en la que se consumen el 60 por ciento de los recursos, con un gran gasto de agua y energía eléctrica. Además todas las bodegas comienzan y terminan a la vez. «Como el vino de Rioja tiene mucho valor añadido- explica Gómez- el consumo de recursos no se mira tanto y esto hace que muchas industrias no sean sostenibles».

El investigador se muestra también preocupado por la falta de previsión de alojamientos para temporeros. «No se trata de alojarlos en la propia bodega -aclara- pero a la hora de diseñar habría que tener en cuenta la preparación de centros de acogida».

En cuanto a las características que distinguen a las bodegas de Rioja de otras del ámbito internacional figuran la alta tecnología empleada, la influencia de las cooperativas en el sector productor, el respeto por la calidad del producto final, una amplia cultura del vino y la existencia de grandes parques de crianza en barrica.

Este último es, precisamente, uno de los factores que encarecen los costes de implantación de nuestras bodegas, un 70 por ciento mayores que los que tienen que asumir las que se instalan en zonas como Australia o California, donde los métodos y exigencias de producción son distintos.

Para la elaboración de su tesis Javier Gómez ha analizado 21 variables, entre las que destacan la ubicación, implantación, año de construcción, propiedad, existencia o no de recorrido de visitas, diseño arquitectónico y producción.