UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Según los resultados de un estudio sobre y drogodependencias realizado por la UPO, fruto del convenio con la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía

Pese a ello, el 62,8% afirma que bebe alcohol

Esta mañana se ha presentado en la Universidad Pablo de Olavide el “Estudio sobre prevalencias, actitudes, patrones y motivaciones de la población universitaria en relación al consumo de ”, coordinado por los profesores del Departamento de Ciencias Sociales Juan Agustín Morón, Alfredo Castillo y Encarnación Pedrero. Este estudio es fruto del convenio de colaboración entre la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía y la Universidad Pablo de Olavide en materia de Drogodependencias y Adicciones.

La población investigada han sido los estudiantes de la UPO, pasándose una encuesta a casi 1.000 alumnos. Tomando los datos del curso académico 2006/2007, con un total de 8.314 estudiantes de primer y segundo ciclo de la Universidad Pablo de Olavide, el número total de la muestra han sido 946 alumnos, con un error de más menos 5%, de todas las titulaciones de la UPO. El trabajo de campo se realizó durante los meses de abril y mayo de 2007, seguido por la elaboración del estudio, cuyos resultados han sido ahora publicados en el libro que hoy ha sido presentado por los profesores de la UPO Juan Agustín Morón y Alfredo Castillo, la directora general de Servicios Sociales y Atención a las Drogodependencias, Ana Gómez, y la vicerrectora de Participación Social, Rosalía Martínez.

El estudio indica el 91,5% de universitarios ve una relación directa entre el y los comportamientos violentos, y se constata una mayor interiorización de los riesgos que las drogas comportan para la salud, con casi todas las sustancias. No obstante, un 62,8% afirma que bebe alcohol y un 22,9% fuma tabaco.

Sobre los ingresos dedicados al ocio por los estudiantes, en el 86,8% de los casos, no supera los 60 euros semanales, siendo las discotecas y pubs los lugares donde más acuden, el 39%, seguido por el cine y el botellón.

TABACO Y ALCOHOL

Con relación al consumo de sustancias legales, el 52,9% nunca ha fumado, el 10% dejó de fumar, el 14,6% sólo fuma ocasionalmente y son fumadores diarios el 21,6%. El consumo de un paquete diario se realiza por el 16%, correspondiendo de forma significativa en los alumnos de Derecho con el 20% y Humanidades con el 19,2%. Las chicas fuman cinco puntos más que los chicos, el 56,5% y el 50,4%. En cuanto a la edad de inicio en el consumo, la media se sitúa entre los 15 y 16 años, ya que en este periodo encontramos el 34,5% de la población encuestada, siendo las chicas las que antes se inician en el consumo de tabaco.

Son los espacios de ocio y diversión donde se produce el mayor consumo, al llegar al 79,9%, seguido de los momentos de stress o nerviosismo, el 68,3%. Como principal actividad de ocio se encuentran ir de copas, discotecas, pubs e ir de botellón. En el caso del alcohol, sustancia muy extendida en esta población, un 93,4% que lo ha consumido alguna vez, siendo la edad de inicio entre los 14 a los 15 años. En cuanto al género, los chicos se inician antes, sobre los 15 años, mientras que ellas lo hacen sobre los 16 años. En cuanto a las sustancias más consumidas son el ron y la cerveza, existiendo un consumo, en el caso del ron realizaban un consumo de dos a tres veces a la semana el 17,24%. Mientras que en el caso de la cerveza existe un consumo de tres o cuatro veces a la semana en el 12,8% y más de nueve en el 4,7%. El mayor consumo se produce en los alumnos de titulaciones de Politécnica Superior, con el 25%, y de Ciencias Sociales con el 15,8%.

En cuanto al consumo de las distintas sustancias, el consumo más importante de drogas legales es el del alcohol con el 62,8%, seguido del tabaco con el 22,9%.

En el caso de las drogas ilegales, es el cannabis con el 11,6%, seguida de las drogas de síntesis con el 1,6% y la cocaína con el 0,9%.

En general, consideran que debe sancionarse el consumo público de drogas; al menos así lo manifiesta el 64,3%. También opinan que debe permitirse el consumo privado de drogas, en este caso el 42,6%, frente al 16,9% que consideran lo contrario.

En relación a la existencia de una relación directa entre drogas y comportamientos violentos, el 91,5% considera que existe.

Se da, cada vez más, una mayor interiorización de los riesgos que las drogas comportan para la salud, y ello ocurre con casi todas las sustancias. No obstante, la percepción de riesgo no alcanza los mínimos niveles en todas ellas. En este sentido, llama la atención el cannabis, que alcanza cotas inferiores de riesgo que el tabaco, al menos así lo manifiesta el 25,4% frente al 17,4%.

Además, es una población que cuenta con un fácil acceso a las drogas; al menos lo considera muy fácil el 92,9% y fácil el 4,5%.

En cuanto a la presencia de drogas en su entorno, el de amigos/as y compañeros/as, la muestra señala que un 57,3% dice conocer a personas que consumen drogas, y en su ámbito próximo, el de los amigos, llega a ser del 48,3%. Al preguntar si es un compañero de estudio, este dato se reduce de forma importante, llegando a ser el 8,7%.

En relación a la posible existencia de antecedentes familiares con problemas con el consumo de alcohol y otras drogas, el 5,1% manifiesta que existe mucho y bastante consumo de alcohol, así como 26,3% en el caso del tabaco.

Respecto al consumo de drogas dentro del recinto de la Universidad, el 22,7% de la muestra señala que consume alguna sustancia, si bien este consumo se limita al tabaco en el 61,4% de los que dicen que consumen, y al alcohol (cerveza), en este caso el 17,2% de los que consumen.

OCIO Y CONSUMO DE DROGAS

También se observa que a la hora de beber, el ir de “botellona” es una práctica muy extendida con una cierta rutina por lo que supone de relación con los amigos y compañeros. Participan el 69,5% de los jóvenes, en el que consumen alcohol el 91,8%, seguido de tabaco con el 76,3% y de cannabis, siendo los chicos los que más practican la “botellona”, el 72,3%, y las chicas el 67,6%.

En cuanto a la frecuencia, el 31,5% la hace “un solo día a la semana”; dos días a la semana el 10,3% y más de dos días sólo el 2%. En cuanto al género, las chicas iban casi tres puntos por encima una sola vez a la semana, y al mismo nivel el resto de las frecuencias.

En general consideran que la presión del grupo no actúa como un componente de exigencia para consumir en los lugares de diversión, ya que sólo el 4,5% se muestra en desacuerdo o bastante en desacuerdo.

En relación a la existencia de consumo de drogas en los lugares donde acuden a divertirse, en general existe un nivel alto de consumo de casi todas las sustancias. Los mayores porcentajes se dan en el tabaco con el 94,9% y el alcohol con el 90,5%. Ya a más distancia, el cannabis con el 45,4%, la cocaína con el 16,6%, y las drogas de síntesis con el 13,1%.

Respecto a la entrada en vigor y aplicación de la Ley 7/2006, por la que se regulan los espacios de ocio en los municipios, el 59,2% considera que éstos deben regularse para poder beber frente al 34,4% que piensa lo contrario, aunque sólo el 50,8% dice que estaría dispuesto a ir en el caso de que se constituyeran en su municipio los denominados “botellódromos”, siendo más las chicas que los chicos, el 54,6% y el 45,3%.

Junto a estos datos, la muestra señala que existe bastante interés por regular estos espacios y que haya un cierto control sobre ellos. Así, en el tema de la vigilancia, el 85% se manifiesta a favor a ésta; el 94,5% a que cuenten con aseos públicos; en cuanto al trasporte público lo ve muy positivo el 88,6%; el 77,3% ve necesaria la prohibición de entrada a menores, y sólo el 30,4% considera necesario el cerramiento del espacio.

INTERNET Y TELEFONÍA MOVIL

En cuanto a las adicciones comportamentales, existe un uso muy extendido de Internet que afecta al 98.5% y de telefonía móvil con el 98,3%. Del resto de las nuevas tecnologías, destaca el uso de videojuegos con el 33%.

Con respecto a la frecuencia de utilización de las nuevas tecnologías, encontramos que el 66,6% hace un uso diario de Internet, de los que el 14,4% lo utiliza más de tres horas. En general son más usadas por los chicos, el 72,0% frente al 62,9%.

También en el caso de la telefonía móvil es muy alto su uso, diario en el 90,8% de los casos y un 7,3% la usa seis horas o más de seis al día; mientras el 26,5% la utiliza entre una y tres horas. En este caso es mayor el uso en las chicas que en ellos, el 94,0% frente al 86,1%.

En los videojuegos hay un 5,5% que los utiliza diariamente y el 2,7% de éstos juega entre una y tres horas. Resulta importante el uso en los varones, el 10,5%, frente a las chicas, el 2,1%.

ACTIVIDADES DE PREVENCIÓN

En el último bloque del cuestionario los investigadores se centran en la información, conocimiento y deseo de participar en actividades de carácter preventivo en el supuesto de organizarse en la Universidad.

En cuanto a la información y formación de los riesgos de las drogas y si la han recibido en algún momento de sus vidas, el 71,7% ha recibido bastante o mucha, mientras el 7,4% no ha recibido nada o poca información. Respecto al lugar donde han recibido ésta, el 54% lo ha hecho en los centros educativos; en la familia el 24% y a través de los medios de comunicación el 14,1%.

El estudio pretende además analizar el conocimiento de mensajes preventivos dentro de la Universidad, la participación de los estudiantes en alguna actividad relacionada con la prevención de drogodependencias en el campus y el conocimiento de los dispositivos y actuaciones de la Junta de Andalucía en esta materia, concretamente su evolución a raíz de la puesta en marcha del convenio. Los investigadores señalan que en los tres aspectos se observa una clara mejora con todas las acciones llevadas a cabo en el marco del convenio (curso de mediadores juveniles, ciclos de conferencias, asignaturas de libre configuración, elaboración y edición de materiales informativos y formativos, etc.), pero la evaluación de todas estas actividades aún está en estudio.