UNIVERSIDAD DE JAÉN

Investigadores de la Universidad de Jaén han desarrollado una patente de invención para intentar disminuir la mortalidad de las repoblaciones de árboles en zonas que son problemáticas o de difícil acceso. El invento, al que se le ha denominado ‘árbol de lluvia’, consiste en un dispositivo de bajo coste y sencillo manejo que protege a la plántula y a la vez puede suministrarle un aporte de riego suplementario.

El director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) del Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de la Universidad de Jaén, Pedro Jesús Pérez Higueras, y el profesor de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología, y responsable del grupo de investigación ‘Geobotánica y Palinología: Aplicaciones al medio natural’ de la Universidad de Jaén, Antonio García Fuentes, han presentado hoy en rueda de prensa el prototipo de la patente. Actualmente, la investigación se encuentra financiada con recursos propios de la Universidad de Jaén.

Durante la presentación el director de la OTRI ha destacado que “una de las misiones de la Universidad es que la investigación llevada a cabo en la misma se transfiera a la sociedad y sobre todo al tejido empresarial. Para ello es necesaria la protección de estos resultados, lo que se realiza a través de patentes, para posteriormente pasarlo al sector productivo y realizar su explotación comercial”. Además, Pedro Jesús Pérez apuntaba que “la UJA tiene unas 30 patentes, la mitad con extensión internacional, y 6 de ellas en explotación”.

Árbol de lluvia

El ‘árbol de lluvia’ permite el crecimiento de pequeños árboles u otras plantas en terrenos rurales y forestales a través del almacenamiento de agua de lluvia para riegos suplementarios a la planta y al mismo tiempo protege a la planta de otras adversidades climáticas o de animales herbívoros. “La idea principal es acumular el agua de lluvia que cae cerca de la planta en un depósito y mantener los niveles de humedad óptimos dosificando el agua acumulada”, explica Antonio García.

El dispositivo planteado tiene dos componentes. El primero de ellos es un depósito individual para cada planta, de pequeño tamaño y con una capacidad de 20 litros y un coste aproximado de 2,5 euros cada unidad, capaz de recoger y almacenar agua de lluvia que la planta no aprovecha. En días posteriores suministra una dosis de riego equivalente a la lluvia captada. “El depósito está dimensionado para optimizar la recogida y el riego según el tamaño de las raíces de la plántula. De esta forma duplica los días de lluvia y la cantidad de precipitaciones que recibiría la plántula. Por ejemplo, si una plántula recibe 30 días de lluvia en un año y un aporte de 400 litros m2, con el dispositivo recibiría el doble, 60 días de lluvia y 800 litros m2”, explica Juan José Muñoz, miembro del grupo de investigación y co-inventor del árbol de lluvia.

El segundo componente es una estructura capaz de suministrar cierta sombra y protección a la planta, y de este modo reducir el exceso de radiación solar, la acción perjudicial de inclemencias climatológicas y los animales herbívoros. “Esta estructura está diseñada para no reducir el aporte hídrico natural que recibiría la planta”, comenta el investigador. Este efecto protector se denomina “efecto nodriza”.

El prototipo en su conjunto se configura finalmente con otro depósito añadido, con una capacidad mayor, de 1000 litros, diseñado para 100 árboles o una hectárea de repoblación, con un coste de producción en serie en torno a los 250 euros, según la empresa Ingeniería para la Sostenibilidad y el Medio Ambiente, S.L. (ISM), encargada de realizar el prototipo. Ambos dispositivos están diseñados para ejecutar riegos suplementarios mediante tubería de riego convencional, en caso de años excepcionalmente secos. Este último dispositivo lleva añadido una electroválvula que controlaría el riego automáticamente en esos períodos de sequía, evitando el stress hídrico al conjunto de la repoblación.