Desde el comienzo de los tiempos, el Hombre intentó explicar de alguna forma su propio origen, y por eso mismo fueron surgiendo diversas ideas a lo largo de la historia. En todo el tiempo que transcurrió desde que comenzamos a razonar hasta el día de hoy, las teorías fueron tomando diversas formas.
En un principio, no teníamos ninguna herramienta para entender nuestro entorno, y comenzamos a buscar explicaciones y llenar nuestros huecos de conocimiento con diversos dioses causantes de los fenómenos. El tiempo y la observación de la naturaleza fue llenando algunos de esos huecos y eliminando dioses de nuestro imaginario.

La mayor parte de la historia de la humanidad se confió en el creacionismo, que con diversos matices, implica a un dios que haya creado al hombre, a veces a su imagen y semejanza. Pero a finales del siglo XVII Charles Darwin realizó su famoso viaje por el mundo, y gracias a muchísimas observaciones que hizo, propuso en su libro El origen de las especies (que en realidad se llama El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida) la famosa teoría de la evolución.

Entre muchísimas otras cosas, Darwin había observado cómo las diferentes islas del archipiélago Galápagos estaban pobladas por pinzones ligeramente distintos, y la diferencia en la forma y tamaño del pico de cada uno le brindaba una ventaja sobre las semillas que consumían. Si bien esta es la mejor anécdota sobre El origen de las especies, parece no ser tan acorde a los hechos. Pero ilustra la idea de que todas las variedades de especies provienen de ancestros comunes, que fueron variando con el tiempo para adaptarse a las características del ambiente.

Darwin explicaba que entre un grupo de individuos, era probable que algunos tengan diferentes características que los otros: que algunos sean más altos, más bajos, más fuertes, con mejor visión, y demás. Y que en un medio ambiente hostil, sería lógico pensar que los más débiles perecieran, permitiendo únicamente reproducirse a los más fuertes. Llamó a esto Selección Natural. Pero jamás pudo explicar por qué funcionaba, y la ciencia tuvo que esperar un par de años para que el contemporáneo Gregor Mendel y sus experimentos con una huerta de arvejas confirmen que las diferentes características de los individuos estaban determinadas por los genes, y que éstos se heredaban, y las variaciones se debían a diversas mutaciones causadas por diversos factores.

La evolución de las especies es un hecho observado directamente de la naturaleza, que puede ser confirmado desde diferentes campos de investigación, y hoy en día no está sujeta a duda por ningún científico serio. Simplemente es así, nos guste o no. Y estas disciplinas nos lo prueban:

Paleontología
A partir de la observación de numerosos cadáveres de organismos fosilizados en diversas épocas, se pueden establecer relaciones de parentesco entre los mismos. Generalmente se conserva la forma de sus huesos porque murieron en condiciones especiales, donde diversos minerales fueron reemplazando las estructuras en descomposición. Estos fósiles se pueden datar con diversas técnicas, y al compararlos, se puede observar que a medida que pasa el tiempo: aumenta la diversidad, la complejidad de las estructuras, y la especialización de las mismas.

Anatomía comprada
Es una disciplina que se encarga de estudiar las similitudes y diferencias entre las estructuras de los organismos. A partir de los conceptos de la Analogía y la Homología, se pueden armar los árboles que comparan las familias de organismos actualmente y relacionarlos con fósiles de la antigued, como el de la imagen que data de 1866.
La Homología hace referencia a estructuras similares que cada organismo le da diferentes usos, lo que implica que tuvieron un ancestro común relativamente cercano. Como las extremidades anteriores de los delfines y los murciélagos, todos formados por estructuras similares, pero los primeros son usados para nadar y los segundos para volar.
La Analogía hace referencia a estructuras totalmente diferentes que cumplen funciones similares, como los topos que usan extremidades formadas por huesos para escavar y los grillos extremidades formadas por un esqueleto externo.
Mientras más órganos Homólogos y Análogos tienen en común dos organismos diferentes, son más parecidos y significa que evolucionaron a partir de un ancestro común que vivió hace menos tiempo.

Embriología
Es el estudio y la comparación de los embriones de diferentes especies. Se observa en algunos organismos que no son tan parecidos, sí tienen estructuras embrionarias similares. Lo cual indica nuevamente ancestros comunes a partir del cual se separaron en diferentes momentos de la historia. Los embriones de los mamíferos desarrollan hendiduras bronquiales, que desaparecen rápidamente. Lo cual indica que tenemos algún parentesco lejano con los peces.

Bioquímica
Las supuestas diferentes ramas evolutivas comparten biomoléculas y macromoléculas similares. Estructuras químicas similares que realizan distintas funciones, y estructuras ligeramente diferentes que realizan funciones parecidas. En el primer caso esto podría indicar que en algún momento pertenecieron al mismo antepasado y luego por diferentes razones evolucionaron en organismos diferentes, cambiando las funciones originales. Los moluscos por ejemplo poseen en su sangre un pigmento llamado hemocianina, que contiene cobre (y colorea la sangre de verde). Otro aporte desde la bioquímica es que numerosas proteínas y enzimas tienen leves diferencias en su composición aminoacídica, de hecho, cuanto más emparentadas son las especies cuyos componentes se compara, menores son las diferencias. Estas semejanzas funcionales y estructurales hacen pensar que las especies estuvieron emparentadas más atrás en el tiempo.

Geografía
La flora y la fauna de diferentes regiones se asemeja más cuanto más cerca se encuentran. Si las especies se hubiesen creado de forma aislada, esto no tendría por qué cumplirse, por lo que aporta una evidencia más a que las especies evolucionan a lo largo del tiempo. Esto también se relaciona con la teoría primer teoría de la deriva continental, y luego la tectónica de placas, ya que por ejemplo, indica que hace no mucho tiempo, America del Sur y Africa estuvieron unidas, y en ambos continentes hay especies parecidas, como monos. Sin embargo, Australia se separó mucho antes, y la flora y la fauna que posee es muy diferente. También se pueden observar especies ligeramente distintas en cada isla de un archipiélago particular.

Incompatibilidad entre el lenguaje de la Ciencia y la Sociedad
Es muy común escuchar por ahí a personas argumentando que la evolución es sólo una teoría. El problema aquí es que teoría no significa lo mismo para un científico que para cualquier otra persona.
Si bien se suele creer que una teoría es una mera especulación, para la ciencia es todo lo contrario. Una teoría es una explicación de un fenómeno cualquiera. La humildad de la ciencia, y la posibilidad que siempre deja abierta a que todo sea erróneo y deba reformularse no permite afirmar que algo es un hecho inmutable.
Hoy en día tenemos en cuenta que las especies evolucionan a lo largo del tiempo, porque es a lo que apuntan absolutamente todas las evidencias en todos los campos que se han encontrado. Incluso hemos visto cómo evolucionan y mutan otros organismos más “pequeños” como bacterias que producen enfermedades, y virus como el de la Gripe Porcina.

¿Podemos estar equivocados? Sí, porsupuesto. De eso se trata la ciencia. De observar la realidad, buscar una explicación y probar si esa explicación es real. Hoy en día toda la comunidad científica está de acuerdo con que las especies evolucionan. Tal vez algún día llegue algún otro genio con una mejor explicación, encuentre evidencia, y haya que cambiar todos los libros de texto. Hasta que eso pase, la Evolución va a seguir vigente.

¿Eslabones perdidos? Obviamente, los hay y los va a haber siempre. Los organismos nacen, viven y mueren en este planeta. La mayoría se descompone y no deja rastros de su existencia. Unos pocos afortunados sufren el proceso de fosilización, que por una causa u otra, los minerales reemplazan sus componentes orgánicos por otros que no se descomponen. Sería ilógico suponer que vamos a encontrar un especímen bien conservado de todos y cada uno de los organismos que habitaron la Tierra. Algunos simplemente no van a estar, y otros estarán enterrados en algún lugar que nunca los encontraremos. Pero esto no desacredita para nada a la Evolución de las especies.

¿Tiene algún objetivo? No lo sabemos, y hoy es imposible saberlo. Algunos se aventuran a decir que la Evolución tiene como objetivo crear seres inteligentes, pero esto es nuevamente una visión que nos pone en el centro del universo, y no tenemos evidencia para determinar que así sea. Sería interesante que la evolución tenga algún fin. Pero por lo que hemos observado hasta ahora, es un simple proceso natural, y no algo conciente.

¿Cómo es que los organismos evolucionan?Inevitablemente llegaría esta pregunta, y la respuesta es bastante compleja, el mecanismo más aceptado que explica la Evolución se llama Neodarwinismo oSíntesis Evolutiva Moderna, establecida en los años ’30 y ’40. Se basa en la Selección Natural que había intentado explicar Darwin sin saber cómo funcionaba por desconocer la genética:
Cuando los organismos se reproducen, eventualmente se producen errores en la replicación del ADN. De esta forma se produce descendencia con diferentes características. Eventualmente, algunas lo favorecerán, y otras no. Es probable que se reproduzcan más y hereden a sus hijos los organismos más favorecidos, y los otros perezcan. Y voilá, acumulando variaciones a lo largo del tiempo se obtienen organismos lo suficientemente diferentes que ya no serán compatibles para reproducirse. Y si bien el término especie no está perfectamente definido, el hecho de que no haya compatibilidad reproductiva es un factor bastante importante.

Otros principios en los cuales se basa el Neodarwinismo son más complejos y propios de la genética en particular: la Deriva Genética y el Flujo Genético.

Sobre el Dios de los Huecos
Como mencionábamos al principio, en la historia de la Humanidad siempre hubo huecos para rellenar con la existencia de algún Dios. La Evolución y todo lo que a ella concierne es una teoría muy controversial porque va en contra del Creacionismo, el origen bíblico de la vida.
Por eso, como tantos huecos han sido rellenados por la evidencia, el pensamiento y la observación de la naturaleza, muchos intentan hacer huecos para mantener en pie sus dogmas.

Una de las últimas disciplinas que surgió fue la del Diseño Inteligente, en la que un “Diseñador Inteligente” (o sea Dios), diseñó algunas estructuras de los organismos. Es considerada una pseudociencia por la comunidad científica que estudia todos los campos alrededor de la evolución (no así por unos pocos científicos de otros campos que buscan significados místicos en las cosas), ya que se basa en pseudoargumentos como:

“el universo está tan bien afinado que alguien lo tiene que haber hecho así”
Si bien es cierto que si las leyes físicas fuesen ligeramente distintas, no podríamos existir tal como nos conocemos, también es cierto que simplemente pudimos llegar hasta acá porque las cosas son así. Si hubiesen sido ligeramente distintas ni siquiera podríamos estar preguntándonos esto.

“algunas estructuras son tan complejas que no podrían ser fruto de la evolución”
Se ponía como ejemplo la compleja estructura del ojo, pero ya fue descripta y aclarada por anatomía comparada y embriología, y existen diversas etapas del desarrollo del ojo en animales vivos. Actualmente se usa como ejemplo la complejidad irreductible de algunas bacterias, que sin argumentos reales se dice que no podrían haber evolucionado.

Tampoco aclara ningún misterio realmente, ya que agrega la paradoja de quién diseñó al diseñador. Otros argumentos y críticas a esta discipina pseudocientífica se encuentran en la entrada de Wikipedia. Ya hablamos de que el ex-presidente George Bush intentó hacer una ley para que en las escuelas se dedicase el mismo tiempo para enseñar la Evolución Biológica y este neocreacionismo. Y que resultó en la famosa carta de queja de un estudiante que quería que también se enseñe la teoría del Monstruo de Spagueti Volador.

La Evolución Teísta sería uno de los últimos intentos desesperados, y de los más racionales, para darle existencia a un Dios basado en los huecos de la ciencia. Se basa en aceptar todos los principios probados por la ciencia, y retrotraerse a los huecos que tal vez nunca sean llenados por ella: la existencia de un alma (inmaterial e incomprobable, y que no pese 21 gramos), y otros conceptos metafísicos.

La génesis primera de la vida no es contemplada por la Evolución en sí misma, pero sí por otras teorías científicas que analizaremos más adelante.

Fuentes: Basado en esta nota en Facebook, del grupo La vida, Darwin y todo lo demás (muy interesante por cierto) y las múltiples fuentes citadas a lo largo del artículo.