UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Juan Ignacio Baixas, que ofreció una conferencia en la Universidad de Navarra, propone aumentar las normas de control de calidad en los edificios nuevos

“Salvo excepciones, en , el comportamiento de las estructuras contemporáneas y normadas frente al terremoto ha sido bueno”. Así lo afirmó el director de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de (PUC), Juan Ignacio Baixas, en la Universidad de Navarra.

En este sentido, explicó que aquellas construcciones que han contado con un estudio de cálculo estructural no han sufrido grandes daños y son reparables. “Entre los edificios de múltiples pisos -dijo-, sólo uno colapsó produciendo pérdida de vidas. El resto de bloques dañados permitieron a sus habitantes abandonarlos, aunque alrededor de 20 no tendrán reparación”.

El arquitecto chileno, que impartió una conferencia organizada por la Escuela de Arquitectura del centro académico, trabaja activamente, a través de la Escuela que dirige, en la evaluación de los daños causados por los y el maremoto en Chile: “Con respecto al terremoto principal, el gran daño se ha producido en construcciones antiguas -muchas de ellas de adobe- y en construcciones espontáneas que son ilegales. Más de 100.000 se han visto seriamente dañadas”.

Asimismo, Juan Ignacio Baixas ofreció algunas pautas de actuación que podrían paliar los efectos de este fenómeno en futuras ocasiones: “Se puede mejorar haciendo más estrictos los sistemas de control de calidad en las construcciones nuevas para reducir aún más las fallas en edificios normados” y añadió que “es importante seguir trabajando en esta línea, ya que, desde que existen mediciones objetivas sobre la actividad sísmica, Chile ha sufrido dos de los cinco terremotos más fuertes que se conocen”.

Determinar zonas de riesgo y sistemas rápidos de alerta

El experto hizo hincapié en la importancia que tiene diferenciar entre el terremoto y el maremoto: “A pesar de ser dos fenómenos claramente distintos, desgraciadamente en las estadísticas se confunden, lo cual no es bueno a la hora de sacar conclusiones”. En este sentido, señaló que “el maremoto que asoló una amplia zona de la costa produjo una destrucción y pérdida de vidas mayor que la del terremoto”.

Con respecto a las posibles medidas que podrían adoptarse para evitar grandes daños en caso de que se dé otro maremoto, concluyó lo siguiente: “Habría que recurrir más bien a determinar zonas de riesgo y sistemas rápidos de alerta y evacuación, ya que hacer estructuras que los resistan sería carísimo y, con una frecuencia de 200 años para cada zona, no se justificaría que se construyeran ni nadie estaría dispuesto a pagarlas”.