UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El ex presidente del Senado reclama una reforma de esta institución, para que las cuestiones autonómicas tengan su “espacio estatal”

“El reformismo no se puede detener salvo que se quiera entrar en la decadencia. Pero la situación de confrontación entre los partidos políticos ha paralizado en parte esta actitud de cambio”. Así lo afirmó en la Universidad de Navarra Juan José Laborda, ex senador y presidente del Senado entre 1989 y 1996, que ofreció una conferencia a los alumnos del Máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones del Instituto Empresa y Humanismo.

Juan José Laborda señaló que “aunque las diferencias programáticas de los partidos son menores, el nivel de confrontación entre ellos es muy alto”. “Nuestro sistema funciona con consenso -agregó-, pero existe una falta de sintonía entre la esfera de la política y la esfera de la opinión pública, y eso merma la energía para hacer reformas, para hacer política”.

En su opinión, ahora la política sólo se aborda con la técnica de las encuestas de opinión. “Las deficiencias productivas, la Justicia o el Sistema Autonómico son problemas que se pueden corregir desde una triple perspectiva: globalizada, constitucional y consensual. Por eso, es necesario reclamar el pragmatismo con el que resolvimos problemas mucho mayores”.

Desorientación de las democracias atlánticas

El político socialista recordó que en España, en la transición de 1976-77 y con la Constitución de 1978, se apostó por el consenso: “Tuvimos éxito y pusimos la hora española dentro del hemisferio político de las democracias atlánticas. Pero actualmente, estas democracias -en Europa, pero también en EE. UU.-, están desorientadas sobre cómo tomar impulso para resolver sus problemas -económicos, pero también como civilización- dentro de la globalización actual”. Además, se refirió a los problemas específicos de España: “Un revisionismo constitucional inviable y algunos elementos de nuestra economía muy arcaicos, como el mercado del suelo”.

Por otra parte, Juan José Laborda destacó que la reforma del Senado es imprescindible: “Las Comunidades deben tener en el Senado un espacio donde resolver entre ellas los ‘problemas generales de representación territorial’, en otras palabras, las cuestiones autonómicas necesitan el espacio “estatal” que el Senado otorga. De este modo, saldríamos del círculo vicioso actual en el que los partidos políticos -sin fundamento constitucional alguno- asumen la representación de las Comunidades Autónomas”.

Durante su larga trayectoria política, este miembro histórico del se convirtió en el senador más joven de la democracia al ingresar con 30 años en la Cámara Alta, donde también ocupó el cargo de portavoz socialista. Laborda, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, fue elegido senador por Burgos en todas las legislaturas desde 1977 hasta 2004; y durante 7 años, de 1989 a 1996, presidió el Senado. En 2007 abandonó la política activa por motivos de salud, de los que está en fase de recuperación. Actualmente dirige la Fundación España-Guinea Ecuatorial.