UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEL DE ELCHE

Un estudio, dirigido por los investigadores del Instituto de (centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche, UMH, y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) Óscar Marín y Beatriz Rico, ha desvelado la función que dos relacionados con la , Nrg1 y ErbB4, cumplen en la corteza cerebral. El hallazgo, publicado en la revista Nature, permitirá conocer más sobre las causas de esta enfermedad y abre la puerta a la búsqueda de fármacos más efectivos para combatirla.

Aunque se sabe poco sobre las causas de la esquizofrenia, parece que la enfermedad se debe a la alteración simultánea de varios genes. Dos de ellos son Nrg1 y ErbB4, cuya mutación en ratones de laboratorio produce alteraciones similares a las descritas en los enfermos de esquizofrenia. Este estudio ha demostrado que estos dos genes tienen un papel clave en el desarrollo de las conexiones de las interneuronas inhibidoras de la corteza cerebral (neuronas cuya misión es modular y sincronizar la actividad de las neuronas principales de la corteza).

‘La corteza cerebral es la región más compleja de nuestro cerebro, responsable de nuestra capacidad de razonamiento, del lenguaje y del comportamiento social’, explica la investigadora Beatriz Rico. ‘Su funcionamiento depende de las conexiones neuronales, las sinapsis, que pueden ser de dos tipos, excitadoras o inhibidoras, según activen o detengan la actividad neuronal’, dice Rico.

El investigador Óscar Marín añade: ‘Por nuestras investigaciones anteriores ya sabíamos que estos genes eran muy importantes para el desarrollo temprano de las neuronas inhibitorias de la corteza cerebral. Ahora hemos descubierto que no sólo juegan un papel importante en las fases iniciales del desarrollo, sino que también son responsables de que sean capaces de conectarse con otras neuronas’.

En concreto, estos dos genes cumplen una doble función: permiten la formación de conexiones entre neuronas inhibidoras y excitadoras y son necesarios para que las interneuronas reciban las conexiones excitadoras. ‘Por ello, si se pierde la función de estos genes (por ejemplo por una mutación) la corteza cerebral pierde inhibición, lo que da lugar a importantes desajustes funcionales’, concluye Rico.

La esquizofrenia es un desorden complejo que interfiere con el funcionamiento de varios sistemas cerebrales necesarios para el razonamiento y el comportamiento social. Aunque sus aspectos más notables (pensamiento desordenado, delirios, alucinaciones, alteraciones afectivas, conductuales y del lenguaje) no se hacen visibles hasta el final de la adolescencia o la primera juventud, se cree que la enfermedad tiene un fuerte componente genético, ya que se hereda en un 80% de los casos. Se calcula que la enfermedad afecta aproximadamente a un 1% de la población mundial, lo que arroja una cifra de más de 300.000 casos en España.