UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Se realizarán diversas acciones culturales relacionadas con la literatura

El 22 y 23 de abril, coincidiendo con la , se celebrará en la Universidad de Alicante la Setmana de la Lectura, una actividad ideada y desarrollada por los integrantes del programa Voluntariat , dependiente del Secretariado de Cultura, que, según explican los coordinadores, Joaquín Quílez y Gonzalo Cao, “es una acción en el campus relacionada con la literatura que pretende despertar la curiosidad de la comunidad universitaria”. Asimismo, se establecerán tres rincones de lectura y se organizará una lectura pública de poemas de Miguel Hernández.

Además, “la Facultad de Filosofía y Letras ha organizado su semana cultural en esos días, donde incorporara actividades de corte literario, como la presencia de los autores Luis Leante y James Cañón, presentaciones de libros, etc. A esto se añade la propuesta de estudiantes de la delegación de alumnos de hacer un intercambio de libros”, comenta Quílez.

En el marco de celebración de la Setmana de la Lectura, el 23 de abril, a las 11.00 y 12.30 horas, el Paraninfo de la UA acogerá la representación La sonrisa de Miguel, de Jácara Teatro, dirigida por Juan Luis Mira, a la que asistirán 1.400 alumnos de centros de secundaria. La sonrisa de Miguel es un espectáculo sobre textos de Pablo Albo, Jerónimo Cornelles, Pascual Carbonell y Juan Luis Mira, en homenaje a Miguel Hernández que surge a partir de una idea motriz un tanto peculiar: mostrar el paralelismo entre la vida y la poesía del poeta y las esencias del blues. El montaje recoge diversos fragmentos del recorrido vital del poeta oriolano al mismo tiempo que selecciona algunos de sus versos menos conocidos para trasmitir cómo el desgarro de su poesía y los lamentables azares de su vida poseían la misma fuerza expresiva que un blues.

Según explica el director: “Inmersos en el trabajo del montaje, durante el proceso nos íbamos percatando de que tanto el blues en general como la experiencia vital del poeta tenían una vertiente poco explorada que incidía, paradójicamente, en el optimismo de alguien que se agarra a la vida a pesar de todo. Que Miguel Hernández escondía, tras esa mueca ácida de su denuncia, el optimismo de una mirada que se aferraba a la vida. Fue curioso y hasta desconcertante que, explorando los sótanos de la memoria de Miguel, entreviéramos unos haces de luz insospechados.

Y precisamente esa es la raíz del montaje, que coincide con la celebración del año hernandiano. Un trabajo que gira en torno a una faceta que habitualmente ha pasado desapercibida cuando se ha estudiado, recreado, reflexionado sobre la figura de este poeta al que siempre se le ha identificado con su perfil más amargo. Un espectáculo, pues, optimista, aunque se hable de alguien que padeció la injusticia y la gritó como nadie.