UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Las coooperativas agrarias son indispensables para lograr la del , según constata la Universidad de Alicante en estudios realizados tanto en la provincia como en diversas zonas de Latinoamérica y de la Unión Europea, con algunas de cuyas universidades y cooperativas intercambia experiencias el grupo internacional de cooperativismo, desarrollo rural y emprendimientos solidarios de la UA.

Sólo en la provincia de Alicante existen 64 cooperativas agrarias, de ellas diez de ellas clasificadas por José Daniel Gómez López, director del citado grupo de investigación, como de primera línea, “incluso en el marco de la Comunidad Europea”. El grupo, que lleva a cabo 6 proyectos de cooperación, está organizando para noviembre próximo la quinta edición de un curso internacional sobre estos temas. Además de sus relaciones con el cooperativismo de la provincia de Alicante mantiene relaciones estrechas en Brasil con la Universidad de Maringá, en Paraná, vinculada a las mayores cooperativas brasileñas, y con la Universidad de Pará, en el Amazonas, centros que tiene sus propias “incubadoras de empresas”. Añade asimismo que todos los movimientos políticos en Latinoamérica tienden actualmente a fomentar el cooperativismo y pone como ejemplo las 140.000 cooperativas existentes en Venezuela.

“El propósito es que las cooperativas no cumplan sólo un papel económico, sino social, y que den salida a su producción fuera de las fronteras del propio país”, señala. “Para ello deben intentar eliminar la intermediación por medio de la colaboración entre cooperativas. Pero es necesario que lleven unas relaciones recíprocas más fluidas, incluso entre países. Por ejemplo, las naranjas de aquí se pueden intercambiar con naranjas uruguayas por su estacionalidad inversa”.

Menciona este profesor de Geografía Humana que “en la ordenación del territorio las cooperativas son un agente vertebrador del medio rural de primer orden porque tienen una base social muy importante. En la provincia de Alicante hay localidades en las que el 70% de su población está vinculado al cooperativismo. Dentro de la política de la Unión Europea de apoyar lo que denomina agrupaciones de productores las cooperativas son un inmejorable instrumento”. Para los pequeños y medianos agricultores que las integran es fundamental, según indica, la sostenibilidad de su actividad (como, por ejemplo, es el caso de las producciones ecológicas de frutas y aceite) y tienen una vocación de permanencia. Señala también el ejemplo de la Montaña alicantina en esta época de crisis, donde en las pequeñas poblaciones las cooperativas evitan la desarticulación del medio. “Al contrario que las grandes empresas de la globalización ellos no pueden irse a otros países. Nacen, viven y mueren en la misma zona. Si se producen cambios en la agricultura para mejor vienen de manos de las cooperativas”.

La aportación de la UA al estudio del cooperativismo y el desarrollo rural de este grupo de investigación, del que también forman parte científicos de otros países latinoamericanos y europeos, se realiza entre otras en las áreas del asociacionismo, el desarrollo territorial, la economía social, la educación cooperativa, los emprendimientos solidarios, la geografía económica y rural, la historia de los movimientos sociales en el campo y la perspectiva de género.