UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

El trabajo, dirigido por el profesor José Antonio Vega Vega ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude y la mención de Doctorado Europeo

El abogado portugués Tomás Freire Gomes Pereira ha realizado su sobre “La problemática y solución de las comunicaciones electrónicas comerciales no solicitadas o spam”, dirigida por el profesor de la Universidad de Extremadura José Antonio Vega Vega. El trabajo ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad y la mención de Doctorado Europeo.

La mención de doctorado europeo supone un reconocimiento especial en el grado, ya que exige que se haya cursado el doctorado en al menos dos universidades europeas pertenecientes a distintos países. La tesis debe ser defendida como mínimo en dos idiomas comunitarios y en el tribunal deben participar profesores de diversos países europeos. Tomás Gomes Pereira ha realizado sus estudios en la Universidad Internacional de Lisboa y en la Universidad de Extremadura.

El spam

En las comunicaciones electrónicas comerciales no solicitadas o spam existen dos sistemas antagónicos: el sistema “opt-in” o consentimiento previo con fundamento en la privacidad (Europa) y el sistema “opt-out” o la posibilidad de exclusión (por el destinatario) posterior al envío con fundamento en la libre expresión (Estados Unidos).

La tesis tiene como objetivos, entre otros, el análisis del artículo 13 de la Directiva 2002/58 sobre el sistema basado en el consentimiento previo u “opt-in” y el análisis de la definición de datos personales -Directiva 95/46- y consecuentemente de la privacidad (en sentido amplio) e intimidad. También es relevante, la aproximación de los sistemas norteamericano y europeo en materia de comunicaciones electrónicas, en particular las comerciales no solicitadas o spam. Con la solución propuesta es posible diseccionar los fundamentos de estos y otros derechos fundamentales, y aproximar los dos sistemas jurídicos.

Tomás Freire Gomes señala que el principal problema del spam radica en los gastos que genera. De forma genérica, el grueso del impacto económico de las comunicaciones electrónicas comerciales no solicitadas está relacionado con pérdidas de tiempo de proceso y humano, inversión en nuevas infraestructuras tecnológicas, técnicos cualificados, herramientas antispam e, incluso, las pérdidas económicas como consecuencia de la pérdida de información relevante para la actividad.

La pérdida de tiempo en la eliminación del spam supuso unas pérdidas por productividad para las empresas en el año 2006 de 165 euros por cada uno de los trabajadores que utiliza habitualmente el correo electrónico. En el año 2007, se estima en 179 euros. El tiempo que cada trabajador dedica a eliminar el spam de su buzón de correo está entre dos y cuatro minutos al día por término medio. Estudios más recientes cifran un coste medio de 712 dólares anuales por empleado, lo que implica unas pérdidas anuales de 70.000 millones de dólares.

Los usuarios colocan el spam como la incidencia más frecuente, por encima de los códigos maliciosos (troyanos, programas espía, etc.) y la falta de confidencialidad. Todo esto ha generado una desconfianza relativa entre los usuarios habituales del correo electrónico. El grado de desconfianza es mayor en el entorno laboral que en el doméstico. Sin embargo, en ninguna de estas dos situaciones provoca la renuncia al uso del correo electrónico.

La catalogación como spam de correos electrónicos legítimos, los llamados falsos positivos, tiene asociados importantes perjuicios para las organizaciones. En el mejor de los casos, es necesario que los usuarios y técnicos del sistema inviertan un tiempo significativo en la recuperación de esos correos legítimos, si no ha sido eliminado definitivamente. Las pérdidas monetarias que puede ocasionar la no recepción de esos correos no pueden ser calculadas.

Las soluciones en esta materia pasaran por una permisión de envío de mensajes opt-out. La solución jurídica fundamentada pasa por la presunción legal y una papelera de publicidad.