UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

El trabajo, realizado por la Unidad de Fisiopatología Renal y de la Facultad de , ha merecido la portada de la Kidney International

Un estudio de la Unidad de Fisiopatología Renal y Cardiovascular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca ha demostrado que el tratamiento con el antidiabético metformina protege del daño renal inducido por el antibiótico gentamicina, un fármaco de uso frecuente en el tratamiento de infecciones clínicas y que puede causar nefrotoxicidad hasta en un 50% de los casos.

El trabajo, publicado por investigadores de la Usal bajo la coordinación del doctor Yehia El-Mir, y en el que también colaboró Xavier Leverve, de la Universidad de Grenoble (Francia), aparece en el segundo número de mayo de la prestigiosa revista científica Kidney International y ha merecido un comentario editorial favorable de la misma publicación por parte del doctor Dimitry Zorov, experto en mitocondrias de la Universidad Estatal de Moscú.

El equipo de la Usal, integrado por Ana Morales, Dominique Detaille, Marta Prieto, Ángel Puente, Elsa Briones, Miguel Arévalo y José Miguel López-Novoa, ha demostrado que la metformina, un antidiabético oral considerado por la Organización Mundial de la Salud como fármaco esencial para el tratamiento de la diabetes, previene la alteración en la función de las mitocondrias inducida por la gentamicina, disminuyendo la producción de radicales libres de oxígeno y el consecuente estrés oxidativo.

La importancia del trabajo radica en que no sólo plantea un mecanismo de daño renal basado en la alteración de la función mitocondrial, sino que además propone un tratamiento preventivo que restauraría esta función con un fármaco bien estudiado y altamente empleado, según informaron los responsables del estudio al Área de Comunicación de la Universidad de Salamanca.

La gentamicina es un antibiótico aminoglucósido muy utilizado en el tratamiento de infecciones oculares, pulmonares e intestinales producidas por gérmenes Gram negativos, así como en la endocarditis bacteriana, debido a su gran eficacia, bajo coste y amplio espectro.

Sin embargo, el daño renal que provoca constituye un grave problema. La nefrotoxicidad por gentamicina ha aumentado de forma progresiva desde su introducción hasta alcanzar un 15-25% de los tratamientos, a pesar de un correcto control y seguimiento de los pacientes, cifra que aumenta hasta un 50% cuando el tratamiento es superior a 14 días. Hasta ahora, la única solución existente es retirar el antibiótico y sustituirlo por otro menos nefrotóxico, pero a menudo menos efectivo. Ya que la gentamicina sigue siendo el antibiótico de elección para las infecciones intrahospitalarias y su uso está muy extendido en la unidades de vigilancia intensiva tanto pediátricas como de adultos, poder prevenir sus efectos nefrotóxicos será de enorme utilidad para un gran número de pacientes.

Según los investigadores, el aumento de la producción de radicales libres de oxígeno desempeñaría un papel fundamental en el daño renal de la gentamicina. Estudios anteriores de la Unidad de Fisiopatología Renal y Cardiovascular de la Universidad de Salamanca, parte de la Red de Estudio de Enfermedades Renales del Instituto Carlos III (Redinren) y del Instituto Reina Sofía de Investigación Nefrológica, ya habían demostrado que la administración de antioxidantes protegía parcialmente de ese daño.