UNIVERSITAT DE VALENCIA

La Universitat de València desarrolla diversas investigaciones basadas en la alteración de las a través de la eliminación de genes de manera selectiva hasta dar con una célula mínima.

El logro de obtener células con genomas sintéticos realizado por el Instituto Craig Venter –y publicado esta semana por la - implica un paso adelante para conseguir fabricar una célula en el laboratorio, es decir, la vida artificial. El catedrático de Genética de la Universitat de València Andrés Moya ha argumentado que los científicos del Craig Venter ya habían desarrollado su estrategia basada en sintetizar químicamente el cromosoma, sin embargo, “es importante enfatizar la importancia de este procedimiento porque las células con genomas sintéticos permitirán diseñar organismos funcionales, es decir, a la carta, con aplicaciones en áreas tan importantes como la , la energía o el ”.

Los científicos del centro estadounidense han conseguido introducir el genoma de una bacteria dadora en otra especie bacteriana, próxima evolutivamente y, “aunque no han retirado todos los componentes citoplasmáticos de la célula receptora, comprueban que progresivamente la bacteria quimera (con un genoma sintético que reproduce la secuencia de un bacteria dadora, dentro de la membrana de otra célula receptora) adquiere las propiedades esperadas del genoma sintético de la bacteria dadora. Es más, tiene autonomía y se reproduce”, explica Moya.

La aportación de este grupo difiere, como se apunta en el artículo científico de Science, de la de otros que han tratado de alterar una célula determinada a través de la eliminación de genes selectivamente, hasta dar con una célula minima, como es el caso de los trabajos que se realizan en la Universitat de València. Según Moya, “la propuesta del Craig Venter es de más enjundia porque sintetizan a la carta un genoma, eso sí, tomando como referencia el conocimiento de genomas bacterianos y emulando uno que ya existe. Pero ‘sintetizan químicamente’”. Por otra parte, el catedrático destaca que, en segundo lugar, “desarrollan un organismo quimérico, con la particularidad de que el componente genético ya no es el de un organismo natural, sino de uno sintetizado”.

Andrés Moya agrega que todavía existen retos futuros para permitir lograr que este protocolo creado por el Instituto Craig Venter sea versátil y permita, por ejemplo, insertar un genoma sintético en células receptoras cualesquiera. Además, “no contemplan, de momento, la síntesis química de la membrana y/o la pared. La combinación de ambas síntesis aproximaría realmente a una síntesis totalmente artificial de un organismo.