UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Factores como la humedad, el viento y la temperatura, además de otros propios de la planta, determinan la cantidad de polen en el aire, además varía según el día y la hora

El Grupo de Investigación de Palinología y Conservación Vegetal (GPCV) de la Universidad de Salamanca está estudiando los niveles de polen aéreo y su relación con la alergia. Este estudio, coordinado desde la Red de Aerobiología de Castilla y León, tiene el objetivo de medir los granos de polen en aire y realizar correlaciones con factores meteorológicos como la lluvia, la temperatura y la humedad para conocer cómo fluctúan.

“Las variaciones de polen en el aire tienen un origen multifactorial. Se sabe que la temperatura influye positivamente y la lluvia negativamente, pero hay otros factores determinantes como la altitud o el viento, entre otros”, según declaraciones de José Sánchez Sánchez, profesor Titular del Departamento de Botánica de la Facultad de Biología y uno de los investigadores de este trabajo.

Aunque este grupo de investigación dispone de medidores diarios y semanales, las mediciones de polen actuales se realizan cada siete días con un captador que succiona aire a una velocidad constante de 10 l/min, cantidad de aire que puede llegar a succionar un pulmón humano en condiciones normales. Este captador tiene un tambor que lleva una cinta adherente donde quedan retenidos los granos de polen. Una vez transcurrida la semana, se recoge la cinta, se subdivide por días para analizar las variaciones, y se observa el polen al microscopio para averiguar su origen botánico.

“Con este método se puede llegar a saber la cantidad de polen en un día determinado y a una cierta hora”, subraya el científico de la Universidad, que además explica cómo desde la Universidad se colabora con el Servicio de Inmunoalergia del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. Gracias a esta información el Clínico establece la relación cantidad de polen – número de pacientes que acuden al hospital por problemas de alergia.
Esto permite prever los momentos críticos en los que hay más polen y, por lo tanto, saber cuándo las personas alérgicas van a tener más problemas. La información recogida es muy útil para determinar tanto la presencia, como la actividad del polen durante esta primavera, que por las intensas lluvias “está siendo y puede ser muy intensa”, declara Sánchez.

En este centro se analiza el polen de plantas silvestres, pero también el procedente de plantas ornamentales. “Se ha observado que algunos árboles como el olivo o el plátano de sombra, cada vez más presentes en la ciudad, están provocando un aumento de pacientes alérgicos al polen de estas especies”, manifiesta el investigador.

Este estudio se enmarca dentro de un proyecto que lleva a cabo la Red de Aerobiología de Castilla y León (subvencionado por la Junta de Castilla y León y dirigido desde la Universidad de León), para medir el polen aéreo en toda la región. A través de este organismo se cuelgan todos los datos en el Portal de Sanidad de la Junta de Castilla y León, que se encarga de almacenarlos y organizarlos según los lugares muestreados y de difundir información
acerca de los niveles del contenido polínico de la atmósfera a los medios de comunicación.

Factores desencadenantes

Hoy en día la alergia al polen afecta a un 15% de la población, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología (SEAIC). El factor ambiental es uno de los principales responsables del notable incremento de personas alérgicas registrado desde la década de los 80. La higiene es uno de los desencadenantes que más influye en la aparición de alergia al aumentar la sensibilidad ante los alérgenos, sustancias capaces de producir reacciones alérgicas.
Además, la contaminación contribuye a potenciar su acción y cada vez más el organismo humano está rodeado de nuevas sustancias químicas que considera como enemigas. Por otro lado, la predisposición para hacerse alérgico es hereditaria y aunque no está presente desde el nacimiento, se puede desarrollar con el paso del tiempo.

Otras líneas de investigación en relación al polen

Las captaciones de polen realizadas por el GPCV de la Universidad de Salamanca también se están utilizando para otros proyectos, como por ejemplo la modelización de la producción de vides según la cantidad de polen aéreo.
Asimismo, siguiendo el mismo procedimiento, también se analiza la presencia de hongos patógenos por medio de la detección de sus esporas en el aire. De esta forma, se puede predecir tanto la producción esperada de uva como las plagas que pueden afectar al cultivo. En el futuro se pretende realizar este estudio aplicado a la dehesa para predecir la producción de bellota.

Paralelamente, en este centro se llevan a cabo estudios de melisopalinología, se analiza el contenido de polen en mieles, con el objetivo de caracterizar tanto la miel como el polen, desde un punto de vista botánico y geográfico. “Cada grano de polen es de una especie vegetal característica y procede de una zona u otra”, declara Sánchez. Además de estos análisis polínicos, la miel también se somete a análisis físico-químicos y sensoriales para estudiar su calidad.