UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El próximo miércoles, día 19 de mayo, tendrán lugar dos conferencias dentro del programa con motivo de las XVI Jornadas Blascabrerianas, que organiza la Academia de Ciencias e Ingenierías de Lanzarote, en colaboración con el Departamento de Física de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La asistencia a las charlas es libre y gratuita.

A las 13.00 horas, en el Salón de Grados del Edificio de Ciencias Básicas (Campus Universitario de Tafira), el Dr. Francisco González de Posada, Catedrático de Fundamentos Físicos de la Universidad Politécnica de Madrid, impartirá la conferencia titulada en 1910, ¡32 años!. Todo en España, nada en el mundo. El nacimiento de la Física Española.

La segunda conferencia tendrá lugar a partir de las 20.00 horas, en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología (Parque Santa Catalina, s/n), el profesor del Departamento de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Hernández Guerra, hablará sobre Blas Cabrera, físico canario.

Blas Cabrera y Felipe (Lanzarote, 1878 – Ciudad de México, 1945) fue un físico canario y está considerado como uno de los científicos españoles más importantes de la historia. Licenciado en ciencias físico-matemáticas en la Universidad de Madrid y doctorado en 1901, se especializó en el estudio de las propiedades magnéticas de la materia. En 1905 obtuvo la Cátedra de Electricidad y Magnetismo de la Universidad de Madrid. Además de su importante labor como investigador y como impulsor de la investigación teórico experimental en España, Cabrera desarrolló también una considerable tarea de introductor y difusor de las modernas teorías físicas. En 1910, Cabrera ingresó en la Academia de Ciencias de Madrid. También fue Rector de la Universidad de Madrid, presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, miembro de la Sociedad Española de Física y Química y miembro (desde 1936) de la Academia Española. Tras la Guerra Civil, Cabrera, como tantos otros científicos españoles, tuvo que exiliarse y se trasladó a México donde, desde 1941 hasta su muerte fue profesor de la Universidad Autónoma.