UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Desde detectar posibles contaminantes en agua potable a reconocer los compuestos que otorgan a una fruta su aroma, pasando por comprobar la salubridad del aire en un centro de trabajo son algunos ejemplos de los análisis que se llevan a cabo en la unidad de espectrometría de masas de la Universidad de Alicante. “La espectrometría de masas es una técnica que permite identificar un compuesto por lo que podríamos llamar su huella dactilar química “, comenta su responsable, la doctora en Ciencias Químicas, Pilar Blasco.

Este laboratorio, que forma parte de los Servicios Técnicos de Investigación de la UA, desarrolla su actividad tanto con objetivos científicos de investigación básica como aplicada, no sólo para proyectos de la propia Universidad de Alicante sino para encargos provenientes de otras universidades o centros de investigación, organismos públicos y empresas privadas.

Explica Pilar Blasco que la espectrometría de masas es una técnica de alta sensibilidad que permite identificar de forma casi inequívoca cualquier tipo de compuesto orgánico o de mezcla de ellos. La muestra sólida, líquida o gaseosa objeto de estudio, en la mayoría de los casos, es bombardeada con electrones que fragmentan estas sustancias. Como cada uno de ellos lo hace de una forma particular, tan propia y exclusiva como la huella digital de un individuo, y los espectrómetros guardan en sus ordenadores información con miles de dichas huellas (al igual que un fichero policial), su composición queda así desvelada.

La unidad de espectrometría de masas cuenta con siete equipos de alta tecnología, cada uno con características adaptadas al objetivo perseguido por el estudio. Así, hay cinco equipos de baja resolución y dos para los análisis de alta resolución, capaces estos últimos de realizar las mediciones más exactas y normalmente utilizados para compuestos orgánicos, algunos muy complejos.

Aparte de la finalidad estrictamente y de investigación, la espectrometría de masas tiene múltiples aplicaciones con propósitos prácticos. Permite estudiar contaminantes en cosas tan básicas como fármacos, alimentos, drogas o lodos…. Sus análisis prestan seguridad en controles de productos de consumo humano. Permiten detectar, por ejemplo, si el cloro presente en el agua del grifo ha generado trihalometanos, unos compuestos altamente tóxicos, o si hay restos de pesticidas en algunos alimentos. También puede realizar análisis tan sutiles como la determinación de pequeñas cantidades de compuestos volátiles o semivolátiles presentes en diferentes tipos de frutas y hortalizas y que son responsables de su aroma. O puede determinar si muestras de aire tomadas en una fábrica, por ejemplo de calzado, donde se usan pegamentos, colorantes y otros productos químicos potencialmente peligrosos, se ajustan a los niveles exigidos por la legislación en higiene y seguridad en el trabajo.

Entre las experiencias de la unidad de espectrometría de masas se incluyen el análisis de lodos de depuradora, la presencia de sustancias peligrosas en la quema de residuos, los disolventes presentes en pinturas comerciales para comprobar si su composición se ajusta a lo esperado, estudios de ácidos grasos presentes en alimentos tales como leche, pescados o almendras, etc.