UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Durante los períodos glaciales, las masas de hielo se desplazaban a través de rápidas corrientes de hielo (/ice streams/) que dejaron una huella geológica en los fondos oceánicos. La relación entre las corrientes de hielo y el cambio climático del planeta en el pasado son el eje del artículo «Stemming the flow of climate change», publicado en la revista /International Innovation/ y firmado por , profesor de investigación ICREA del Departamento de Estratigrafía, y de la UB, y Michele Rebesco, del Instituto Nacional de Oceanografía y de Geofísica Experimental de Trieste. El trabajo tiene su origen en el proyecto Corrientes de hielo del neógeno y procesos sedimentarios en márgenes continentales de alta latitud (/Neogene Ice-Streams and Sedimentary Processes donde High-Latitude Continental Margins/, NICE-STREAMS), del Año Polar Internacional (IPY).

La publicación /International Innovation,/ que dedica su nueva edición a investigaciones científicas de vanguardia internacional sobre cambio climático a escala global, incluye también una entrevista a Connie Hedegaard, comisaria europea de Acción para el Clima; a Ghassen Asrar, director del Programa Mundial de Investigación Climática, y a Jacqueline McGlade, secretaria ejecutiva de la Agencia Europea de Medio Ambiente, entre otros expertos internacionales.

Las corrientes de hielo son uno de los componentes más dinámicos de las grandes masas de hielo, y durante miles de años han modelado los fondos marinos polares. Localizadas en los márgenes de las grandes masas de hielo, las corrientes de hielo actúan como principales vías de descarga y de drenaje de hielo desde el interior del continente, y dejan una huella profunda en la topografía submarina. Para los científicos, estudiar las corrientes de hielo del pasado de los casquetes polares es clave para entender las interacciones entre el océano y el clima, la estabilidad de las grandes masas de hielo hoy en día, y para mejorar los elementos de predicción y de modelización ante las perturbaciones climáticas del futuro. Tal como afirma Angelo Camerlenghi, coordinador del proyecto NICE-STREAMS y miembro del Grupo de Investigación Consolidado Geociencias Marinas, «conocer las corrientes de hielo del pasado es básico para entender la dinámica del hielo y las conexiones con el cambio climático».

El grupo Geociencias Marinas, del que es miembro el profesor Camerlenghi y que en la UB dirige el catedrático Miquel Canals, está formado por un equipo científico que ha seguido una trayectoria destacada en el estudio de las corrientes de hielo rápidas de la Antártida, con trabajos científicos pioneros sobre las trazas geológicas de las grandes corrientes glaciares de los fondos marinos de la península Antártica. Por su parte, el proyecto NICE-STREAMS, que cuenta con la colaboración de la Universidad de Tromsø, en Noruega, tiene por objetivo diseñar nuevos modelos de corrientes de hielo rápidos basados en el registro geológico del pasado, y comprende áreas de estudio de los dos hemisferios. Hasta ahora, el proyecto ha cubierto más de 30.000 kilómetros cuadrados de fondos marinos con batimetría de alta resolución y cerca de 2.000 kilómetros de perfiles de sísmica de reflexión.

Según los expertos, uno de los aspectos más complejos en estudios sobre cambio climático es diferenciar el origen antropogénico o natural de las perturbaciones que son objeto de estudio. «Hay que tener muy presente que el cambio climático natural es parte de la fisiología de la Tierra. Discriminar entre el origen natural o antropogénico del cambio es uno de los retos más difíciles que debemos resolver», recuerda Michele Rebesco.

Camerlenghi, a su vez, añade: «Con las reconstrucciones geológicas del cambio natural del pasado es evidente que el clima está cambiando más rápidamente que nunca. Los modelos de predicción entran a menudo en contradicción con las observaciones, y en los últimos años esto nos muestra que la respuesta es mucho más rápida que los modelos de que disponemos. Con nuestros estudios sobre el pasado más reciente esperamos aportar datos del máximo interés para mejorar los modelos de predicción». El profesor Angelo Camerlenghi dirigió también el proyecto SVAIS para estudiar el registro del cambio climático natural y el relieve submarino en las latitudes árticas del estrecho de Fram -zona de contacto del agua fría del océano Ártico con la más cálida del Atlántico- desde hace unos tres millones de años hasta la desglaciación más reciente, entre 20.000 y 10.000 años, un periodo que tiene un interés especial para los científicos por la fusión de hielo continental y la entrada de grandes cantidades de agua en los océanos.