UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El trabajo, publicado en European Journal of Operational Research, ve una mejora en el de los alumnos analizados, aunque señala que no hay grandes beneficios con respecto al sistema anterior.

Un estudio de la Universidad Pablo de Olavide concluye que el sistema de créditos ECTS, en el que se sustenta el Espacio Europeo de Educación Superior, hace que los estudiantes universitarios mejoren su rendimiento académico, aunque no presenta otros grandes beneficios con respecto al método de enseñanza anterior. El trabajo, cuyos resultados se han publicado en la revista European Journal of Operational Research, ha tenido como base la experiencia piloto de implantación de ECTS realizada en la UPO, iniciada en la Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas durante el curso 2003/04.

El objetivo de este estudio, dirigido por la investigadora Inés Herrero y desarrollado junto a Inmaculada Algarrada, ambas del Departamento de Dirección de Empresas de la UPO, se centra en demostrar si el cambio del sistema educativo universitario aporta beneficios reales. Los resultados obtenidos dejan ver una mejora en la eficiencia de los alumnos de primer curso incorporados al plan piloto de la Pablo de Olavide en relación a los años precedentes, aunque el nuevo sistema basado en créditos ECTS no supone ninguna revolución con respecto al anterior. A opinión de Herrero, “aunque los beneficios no son tantos como pudiera parecer, los datos obtenidos son alentadores, en el sentido de que el alumno puede sacar mejor partido de su formación”.

Para llegar a esta conclusión, la investigación ha recurrido a técnicas formales de eficiencia, en concreto las investigadoras han utilizado una modificación de una técnica conocida como Análisis de Envolvimiento de Datos (DEA, en sus siglas anglosajonas), con las que se ha evaluado el rendimiento de los alumnos de primer año en función de su nota de entrada en la universidad, y sus resultados en las distintas materias cursadas. “Hemos considerado sólo a alumnos de nueva entrada en la UPO, puesto que el seguimiento se vuelve muy difícil en los años posteriores, cuando se repiten asignaturas. Esto hace que el estudiante tenga conocimientos previos de la misma, lo que puede desvirtuar los datos”, afirma Inés Herrero.

Los resultados de la investigación también muestran que la dispersión de los alumnos disminuye notablemente con el nuevo sistema educativo. De esta forma, los alumnos que ingresan con un menor nivel presentan una clara mejoría con respecto a los de años anteriores, mientras que aquellos cuyo nivel es mejor se mantienen en cotas altas. Para las investigadoras, esto es en parte debido al seguimiento continuado a lo largo del curso. “El establece un seguimiento más cercano del alumno, de forma que éste se ve más obligado a estudiar durante el cuatrimestre, lo que hace que a final de curso tenga un mayor conocimiento de la materia que ha ido asimilando a lo largo del curso, que si lo estudia todo de golpe en pocos días antes del examen”, apunta Herrero.