UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El experto afirma que tras la recuperación económica debería haber un pacto de Estado sobre garantías mínimas de prestaciones y servicios a las familias

“En la presente coyuntura, la mejor política familiar es la creación de empleo. Para ello, serán necesarias reformas profundas de nuestro sistema productivo”, destacó en la Universidad de Navarra el catedrático de Lluis Flaquer. “En cuanto la economía lo permita -agregó-, el apoyo que se brinde a las familias debería ser mayor. Habría que entablar un debate público sobre las responsabilidades de los padres y el papel de la en nuestro sistema de bienestar, y a partir de ahí establecer un pacto de Estado sobre garantías mínimas de prestaciones y servicios a las familias”.

El experto afirmó que actualmente no existe mucha información acerca de los efectos de la sobre las familias, “pero todos los indicios apuntan a que son muy graves y lo seguirán siendo en los próximos años”. Asimismo, dijo que esta se superpone a otros fenómenos “como el crecimiento de la monoparentalidad a causa del divorcio, cuyas consecuencias son sin duda adversas para las familias y para los niños”.

Lluís Flaquer, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, pronunció la conferencia “Políticas de infancia, diversidad familiar e igualdad de oportunidades”, dentro de las sesiones presenciales del (MMF) de la Universidad de Navarra. En su exposición evaluó dos de los principales paradigmas en las políticas de infancia, el de los derechos sociales de los menores y el de la inversión social en infancia, y recalcó “la necesidad de llegar a una síntesis que las englobara”.

El gasto social en familia en España

A juicio del sociólogo, en España, debido a las peculiares circunstancias que presidieron su transición democrática, las políticas familiares se han desarrollado escasamente en relación con los países de nuestro entorno. “Con un gasto social muy bajo en familia, no existen prestaciones por hijo a cargo de carácter universal (no como incentivo a la natalidad, sino como derechos sociales de los menores) y tampoco se han desarrollado licencias parentales -posteriores a los permisos de maternidad-, individualizadas y retribuidas en función del salario”, aseguró.

Según destacó, “los países nórdicos son sin duda los más avanzados en materia de políticas familiares y la situación española se halla muy lejos de eso. Para ello, no sólo debería darse una voluntad política en este sentido, sino que sería necesario acometer reformas sobre la estructura del mercado de trabajo, reducir la economía sumergida y que los españoles estén dispuestos a pagar más impuestos”.

Papel de la familia en la prevención del

En las sesiones organizadas por el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra también intervino Eusebio Megías, director técnico de la (), que habló sobre “Familia y prevención ante el consumo de drogas”. “El papel de las familias es básico, porque en ellas es donde se produce la socialización básica y se dan los primeros elementos de la educación. Un niño que se desarrolla con pautas sanas será un adolescente más libre y más seguro, más capaz de enfrentar riesgos”, aseguró.

En cuanto a cómo han de enfrentarse los padres ante la situación de un hijo que cae en la drogadicción, Megías aconsejó, en primer lugar, tratar de calmar la angustia y objetivar la situación. “Un consumidor de drogas no es necesariamente un adicto”, puntualizó. “Si la comunicación con ese hijo o hija ha sido buena hasta ese momento, todo será más sencillo. Los padres deben tratar de orientarle, de hacerle sentir que él es lo importante, de ayudarle. Sólo si eso resulta ineficaz, y la situación lo precisa, es necesario acudir a un profesional”.