Hace unos días comentábamos que se había abierto un enorme agujero en Guatemala culpa de un fenómeno conocido como erosión kárstica. El hoyo se abrió en medio de la ciudad y se tragó una casa entera, pero no causó muertos. Puede leerse más sobre esto en Fogonazos.

El  hecho es que algunos se atrevieron a llamarlo “puerta al infierno”, pero no se parece en nada a la “Puerta al Infierno” que se encuentra cerca de la aldea de Darweze en medio de Turkmenistán.

Los Geólogos habían sabían que la zona de Darweze era muy rica en gas natural, por eso realizaban investigaciones en el lugar. En 1971 estaban realizando una perforación y accidentalmente perforaron una gran cueva llena de gas, que colapsó dejando un hueco del tamaño de un campo de fútbol.

El hoyo comenzó a emanar enormes cantidades de metano a la atmósfera, y por razones de seguridad, decidieron quemarlo. Pero los cálculos fallaron. Aparentemente había un poquito más de gas de lo pensado, y desde entonces el enorme hoyo está ardiendo.

Nadie sabe qué cantidad de gas que se ha quemado en los últimos 39 años, pero apagarlo es prácticamente imposible, porque se trata de una especie de hornalla de tierra porosa alimentada de un enorme yacimiento subterráneo.

Por otro lado, si bien sería preferible aprovechar ese gas, o que directamente quede enterrado, las dos opciones son muy poco viables, y los gases resultantes de la combustión del gas natural producen mucho menos efecto invernadero que el metano solo.

Iba a comentar que tal vez fue la puerta que utilizó el Diablo para destruir el órgano de la Catedral de San Petesburgo. Pero eso sucedió un par de siglos antes.

Noticia clasificada como: Ezequiel del Bianco

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