UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Forma parte de la “Monet y la abstracción” organizada por el Thyssen-Bornemisza

El Rothko ‘’ (1969) de la Universidad de Navarra, que forma parte de la colección donada por María Josefa Huarte al centro académico, permanecerá en el Marmottan Monet de hasta el próximo 26 de septiembre.

El cuadro pertenece a la exposición “Monet y la abstracción”, organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza, y que ahora se ha trasladado a Paris, como parte de un acuerdo de colaboración entre ambas instituciones.

La muestra propone una nueva y original mirada sobre la obra del pintor francés, no sólo rescatando su maestría como genio del impresionismo, sino también resaltando su especial contribución en el tránsito hacia la modernidad.

En la exposición se intercalan, mediante “diálogos visuales”, diversos cuadros de Monet con obras de artistas abstractos del siglo XX como Wassily Kandinsky, Jackson Pollock, Sam Francis o Gerhard Richter. En el apartado ‘efectos de luz’, por ejemplo, destaca el ‘Amanecer’ (1873) del maestro parisino junto a ‘Sin título’ (1969) de Mark Rothko, ‘Consecuencias’ (1959) de Adolph Gottlieb, ‘Rojo brillante’ de Hans Hofmann (1962) o ‘Pintura con tres manchas nº 196′ de Wassily Kandinsky.

El cuadro de Mark Rothko, un óleo sobre papel montado en madera, forma parte de la colección de arte contemporáneo donada por María Josefa Huarte a la Universidad de Navarra en 2008 y que será expuesta en un centro de arte que actualmente proyecta el arquitecto Rafael Moneo.

Sintonía espiritual con la naturaleza

Paloma Alarcó, comisaria de la exposición, conservadora y jefe de Área de pintura moderna del Museo Thyssen-Bornemisza, destacó que “El Rothko de la Universidad de Navarra pertenece a las obras de esa generación que redescubre a Monet, después de haber estado décadas olvidado por la vanguardia. Tras la segunda guerra mundial, emerge una nueva generación de jóvenes buscando su camino artístico, entre los que estaban Rothko, Gottlieb, Pollock, etc.”.

Por su parte, Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, declaró que “es un cuadro de matices y de modulación de un estado de ánimo. En la zona en la que tenemos expuesto el Rothko se pueden ver los efectos de luz, porque existe una gradación del amanecer o del crepúsculo que aparece, a veces, en los Monets y con los que Rothko definitivamente tiene que ver. En el Rothko de la Universidad de Navarra, como en el último Monet, hay una misión: estar en sintonía espiritual con el conjunto de la naturaleza.”

Finalmente, Guillemo Solana agradeció la generosidad de Mª Josefa Huarte y de la Universidad de Navarra: “Han confiado en nosotros al dejarnos una pieza muy valiosa para una exposición de gran trascendencia. Nosotros tenemos un gran Rothko en la colección del museo, pero no era el adecuado; es un Rothko con mucho menos juego de superficies, de color y de luz”.