UNIVERSIDAD DE NAVARRA

del de la Universidad de Navarra analizan en el panorama actual de esta patología neurodegenerativa

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por manifestaciones clínicas motoras y no motoras para las que existe un tratamiento efectivo. Sin embargo, su abordaje terapéutico es un puzzle en el que todavía quedan muchas piezas por conocer. del (CIMA) de la Universidad de Navarra repasan en Nature Medicine la situación actual de esta patología neurodegenerativa. En el trabajo han colaborado el grupo del Dr. Manuel Rodríguez, de la Universidad de La Laguna (Tenerife), y diversos expertos internacionales.

En la actualidad, se sabe que no existe una causa única de la enfermedad. “Hay unas neuronas más sensibles que otras al déficit de dopamina. También hay que tener en cuenta algunos , como el consumo de café y tabaco, que reducen el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson; sin embargo, por el momento desconocemos su mecanismo de protección”, explica el Dr. José A. Obeso, responsable del Laboratorio de Trastornos del Movimiento del CIMA y autor principal del trabajo.

Uno de los grandes retos es definir los subtipos de la enfermedad, ya que cada caso evoluciona de forma distinta. “Cuando exista una clasificación de la enfermedad se podrán llevar a cabo ensayos clínicos más fidedignos y dirigidos a detener la progresión de la enfermedad, puesto que ahora engloban a pacientes con diferentes perfiles clínicos y evolución”.

Terapias combinadas

Según el Dr. Obeso, “el tratamiento de la enfermedad de Parkinson irá acompañado de la combinación de terapias moleculares, antiinflamatorios y técnicas que reducen el exceso de actividad del glutamato (un neurotransmisor implicado en esta enfermedad). Por otro lado, los trabajos con factores neurotróficos han dado buenos resultados en experimentación, pero en ensayos clínicos han resultado ineficaces. Hay en marcha un estudio piloto con nerturina (otro tipo de factor neurotrófico) que permite albergar ciertas esperanzas”.

El manejo de la enfermedad de Parkinson ha mejorado considerablemente en las últimas dos décadas gracias al desarrollo de nuevas terapias y al mejor uso de otras ya conocidas. “Hoy en día, la mayoría de los pacientes tiene una calidad de vida relativamente normal durante muchos años. De cualquier forma, el conocimiento de los mecanismos moleculares de la enfermedad es la clave para avanzar contra su progresión y orientar su curación”.