UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Un proyecto de investigación busca colaborar con organismos internacionales para el ejercicio de la traducción en contextos de conflicto

Un equipo de ocho encabezados por la doctora de la Universidad de Salamanca M. Carmen África Vidal Claramonte lleva adelante el proyecto denominado “Traducción y : conflictos éticos e ideológicos en la era de la inmigración y la globalización”, con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación para el período 2010-2012.

“El proyecto no se puede entender fuera del contexto de la globalización, que tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado estamos todos conectados y por el otro, se destruye lo local, las ‘culturas minoritarias’, hecho vinculado con el predominio del inglés como lingua franca. En estas circunstancias, se ha entendido que la formación del traductor no sólo tiene que ver con la lengua, sino con una ética para traducir culturas”, afirma la investigadora y docente del Departamento de Traducción e Interpretación de la de la Usal.

Entre otros objetivos concretos el proyecto persigue establecer canales de concienciación orientados al profesorado y también a los agentes políticos, las instituciones nacionales e internacionales para el ejercicio de la traducción en el ámbito de los discursos políticos.

“La relación entre culturas no es simétrica y, por tanto, se producen situaciones de conflicto. Una de las más evidentes es la guerra. Aunque no los veamos en la televisión, con los soldados van los intérpretes y muchos de ellos viven situaciones de enorme tensión que a veces los lleva a negarse a hacer su trabajo –señala Vidal–. Otro caso son las instituciones internacionales, los ‘discursos sensibles’ de los políticos. Por ejemplo, cuando habló en la el líder libio Gadafi llevaba su intérprete propio, quien sufrió una crisis nerviosa debido a la tensión.”

Para Vidal, el traductor sigue siendo en buena medida un personaje invisible en la sociedad y sólo sale en los medios en contadas ocasiones. “Durante siglos no aparecía el nombre del traductor en los libros, pero hoy se sabe que dos traductores no hacen una misma traducción jamás. La situación se modificó un poco a partir de los juicios de Nuremberg, cuando el traductor se convirtió en parte de la historia”, subraya la investigadora.

“Han cambiado las teorías porque han cambiado las circunstancias sociales. Es fácil traducir el significado, pero no la connotación de los discursos. Cuanto más lejanas son las culturas, más difícil es esta labor, lo que ha quedado en evidencia con los dramáticos sucesos del 11-S y, en el ámbito local, tras el 11-M”, reflexiona Vidal, en este último caso en referencia al juicio por el atentado de Atocha, en el que las traducciones tuvieron una trascendencia en los medios de comunicación que reflejó la importancia de los intérpretes a la hora de acercar o alejar culturas.

Nuevas teorías en las aulas

El trabajo sobre discursos políticos es una de las pocas investigaciones que exploran el funcionamiento de la traducción y la mediación intercultural en la esfera política, una línea novedosa en España –encarada también por la Universidad Jaume I de Castellón o la Universidad de Granada– y un fenómeno de estudio reciente en Estados Unidos e Inglaterra.

“El objetivo del proyecto es difundir estas nuevas ideas en las sedes de los organismos internacionales, por ejemplo ir a Bruselas, para darlo a conocer en la Unión Europea. También preparamos un libro y una antología de textos. El análisis que llevamos adelante sirve para plantear la necesidad de ver la traducción de otra manera”, subraya Vidal.

La investigación cuenta con el marco institucional idóneo para desarrollarse, según explica el doctor Carlos Fortea Gil, decano de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca. El profesor Fortea indica, además, que desde los principios de esta década la Facultad mantiene una política de colaboración preferente con organismos supranacionales que “se empezó a plasmar inicialmente en programas de prácticas con la Organización Mundial del Comercio y Naciones Unidas de Nueva York, pero que después se ha ido transformando en colaboraciones mucho más intensas”, subraya el decano.

En este sentido, la responsable del proyecto destaca que la perspectiva constituye una propuesta didáctica en sí misma. “Los alumnos ingresan con una imagen muy ingenua de la traducción, creen que es una cuestión de buscar palabras en un diccionario. Pero me llevo una gran satisfacción cuando en tercer curso me dicen que se han dado cuenta de que es algo mucho más complejo y a su vez más apasionante”, concluye la investigadora.