UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Ante todo, la del paciente. Este es uno de los principales mandatos éticos en la práctica de los cuidados por las . Y de la ética se derivará el buen hacer de estos profesionales, según destaca Loreto Maciá, profesora de de la Universidad de Alicante y moderadora de una mesa redonda celebrada recientemente en la Escuela de sobre el tema “ y eficacia en los cuidados: aspectos bioéticos”.

“El buen hacer tiene que impregnar a todos los cuidados del enfermo para lograr prácticas seguras y de calidad. Y uno de los principales objetivos de las enfermeras debe ser que el paciente mantenga la máxima autonomía cuando la pierde por ingreso en el hospital. Preservar la dignidad del enfermo es un concepto que tiene un importante potencial ético. Lo dice la , el Ministerio y todas las consejerías autonómicas” señala.

Destaca que hay cosas que la sociedad da por sentadas pero que no debe ser así. “El ingresado ha de mantener en lo posible sus costumbres y comportarse según sus convicciones, y ha de conocer la enfermedad y su proceso. El consentimiento informado es un derecho que debe ser mantenido y respetado. Cuando le va a ver el médico el cuidador debe facilitar su participación activa, porque el paciente no es un sujeto pasivo”.

Loreto Maciá destaca que hay cosas sencillas, elementales y baratas que permiten respetar la dignidad del paciente, y sin embargo no se acometen. “Por ejemplo, una cosa tan tonta como la identificación. El enfermo debe estar identificado por su nombre con una pulsera, no por el el número de cama o el de habitación. Las pulseras ya se usan hace mucho con las madres y los recién nacidos, y no hay ningún motivo por el que no se puedan colocar a todo el mundo. Son esos pequeños detalles humanitarios los que hacen las estancias hospitalarias más llevaderas”.

Y también pone de manifiesto que ahora mismo una de las más importantes estrategias mundiales es la de prevención de las infecciones hospitalarias, “y eso también es cuestión de ética, porque implican que los porfesionales cumplen escrupulosamente las normas de seguridad. Es un error que sólo asociemos la ética a decisiones dramáticas, como el aborto o la eutanasia, cuando también es imprescindible en otras cuestiones sólo aparentemente menores”.