UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El Aula de Práctica de la Universidad de Navarra ofreció una charla sobre cuidados de la con una experta de Laboratorios Avène

Según Cristina López, responsable de Formación de Laboratorios Avène, “las nubes frenan la infrarroja pero no los rayos ultravioletas, por eso muchas quemaduras se producen en días nublados”. Así lo explicó la experta con motivo de una charla sobre cuidados de la piel que tuvo lugar en el Aula de Farmacia Práctica de la Universidad de Navarra.

La especialista distinguió entre los daños provocados por la radiación ultravioleta (UVB) -que afecta directamente a nuestro celular y provoca las quemaduras habituales- y la radiación , que penetra más en la dermis (la capa profunda de la piel): “Por ese motivo a los protectores solares se les exige efectividad contra ambas radiaciones”. Asimismo, recomendó el uso de protectores durante todo el año, ya que a pesar de que la radiación UVB es mucho más intensa en verano, la es constante. “Esto es especialmente importante para las personas en riesgo o aquellas que tengan manchas en la piel”, aclaró.
Respecto a los efectos del sol, la ponente declaró que “son variados y van desde una quemadura solar a corto plazo hasta un cáncer de piel. Este último puede estar gestándose desde la infancia, cuando las exposiciones descontroladas van dejando huella”.

Para decidir qué factor de protección debemos utilizar Cristina López describió los tres tipos de piel más habituales: “Las personas de ojos y pelo castaño, y piel clara pero que puede llegar a broncearse pueden empezar con una defensa alta e ir pasando a media. Para quienes ya de por sí poseen la piel bronceada y aumentan el color fácilmente bastaría con factor medio (20); y aquellos que tienen la piel clara y nunca se broncean no deberían bajar de muy alta protección (SPF 50+)”.

Desaconsejado el uso del solarium

La especialista, invitada por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra, añadió que el uso del solarium está desaconsejado, ya que la radiación UVA es carcinógena, igual que la radiación UVB. “Entonces no sólo recibimos la que proviene del solarium sino que la piel acumula la que recibe día a día con la exposición solar normal”, subrayó.

Por último, la experta sugirió usar un protector adecuado a nuestra piel y realizar exposiciones controladas: “En el caso de las personas que pigmentan y suelen broncearse, lo harán tanto con protección media como con alta. La única diferencia radica en que tardarán más. Esto es así porque no existe una pantalla total y un pequeño porcentaje de la radiación llega siempre a nuestra piel y nos permite ponernos morenos. No sucede esto con las personas con poco pigmento, que deben buscar siempre la máxima protección”.