Gracias a un comentario en facebook, me enteré de un nuevo engaño que está desembarcando en ArgentinaQ-link, desde su web www.qlink.com.ar expone un catálogo de productos, con collares, pulseras y hasta pendrives con un anillo de cobre que tiene “registrado las frecuencias saludables de nuestro cuerpo“. A simple vista parece ser un producto más para engañar a millonarios crédulos, ya que en Argentina 1200 dólares equivale a tres o cuatro sueldos básicos. Pero la cosa pinta peor de lo que pensaba.
Participo en un programa de radio FM, de esos que uno paga por hora, casi exclusivamente por diversión. Y comentamos este tema. Gracias a que la radio está plagada de programas esotéricos, religosos y magufos, cuando salía me paró una mujer que estaba enojada por la crítica “infundada” que hice de este producto. La conversación me confirmó algo que nunca había imaginado. Q-link no sólo vende sus engaños a millonarios, sino que tiene una especie de red de venta tercerizada entre personas de diversas clases sociales. La mujer me afirmó que “a ella le funcionaba”, y que había productos Q-link de todos los  precios, para que “cualquiera” pueda acceder a ellos: a 50 dólares los más baratos.

Los argumentos de cómo funciona son cuando menos, tristes, una mentira detrás de la otra. Así que vamos por partes:

1. Probado científicamente, y usado por médicos destacados.
Se puede buscar y buscar, tanto en esa simple página como en todo Internet, y jamás vamos a encontrar comentarios de médicos destacados realizados en un ambiente médico, y menos aun, esos “estudios científicos” que declaran.

2. Protección contra los efectos de las Frecuencias Electromagnéticas de dispositivos electrónicos.
Este es uno de los mitos más interesantes y hasta gracioso, que se divide en tres partes:

  • Por un lado, no hay pruebas de que la radiación electromagnética emitida por los teléfonos celulares tenga algún tipo de influencia sobre las personas, ni buena, ni mala.
  • La única forma de “protegerse” de las ondas de los celulares y otros dispositivos inalámbricos, es encerrarnos en una enorme Jaula de Faraday, una especie de red metália, que a partir de un efecto físico, aisla este tipo de frecuencias. Esto jamás podría hacerse con un colgante, que ni siquiera lleva baterías.
  • En caso de que por algún fenómeno mágico pudiese crear una burbuja invisible y mágica de frecuencias, las personas que porten el colgante no podrían utilizar teléfono móvil. Y la persona con la que discutí, portaba uno.



3. Tecnología de Resonancia Simpática
Me fue imposible encontrar información sobre esta “tecnología”, en sitios ajenos al Q-link, lo que me llevó a  pensar que era un invento suyo. Pero en inglés sí hay información, y se trata del fenómeno físico básico de laresonancia, a partir del cual funcionan casi todos los instrumentos musicales. Se trata de cada para cada objeto, dependiendo de su tamaño, forma, material, etc, existe una frecuencia de onda, que si se le aplica, éste comenzará a vibrar, y amplificar la onda.
Se utiliza en algunos microchips que no tienen batería propia, sino una bobina, que si se los radia con ondas de una frecuencia en particular, generan una pequeña corriente eléctrica.
De más está decir que el fenómeno no tiene relación alguna con el supuesto funcionamiento del colgante.

4. Teoría del Biocampo
Investigando un poco más, me encontré con algunas páginas que cuentan una historia “sorprendente”. Explican que físicos y biólogos han descubierto durante el último siglo que las células se comunican con pequeños impulsos eléctricos. Una serie de explicaciones llenas de falacias Non Sequitur (no hay correspondencia entre secuencias de ideas), concluyen que por lo tanto esos impulsos generan un campo electromagnético biológico llamado biocampo, y por lo tanto influyen sobre el Q-Linkpor lo tanto el Q-link influye sobre esto y por lo tantoes beneficioso. El texto está plagado de “citas” a diversos libros (todos en inglés), la mayoría son de física, y si su autor se entera se estaría agarrando la cabeza o revolviendo en su tumba.
Al día de hoy no hay ningún tipo de pruebas de la existencia de algo que se le pueda llamar biocampo alrededor de nuestro cuerpo.


5. “A mi me funciona”
Si la ciencia funcionara de esta forma, estaríamos en la edad de piedra. Cuando surge una nueva teoría, mediamento, o tratamiento, hay que ponerlo a prueba. Principalmente porque se sabe que el efecto placebo tiene una gran influencia sobre las personas, que si bien no va a curarnos una infección, sí va a influir en mejorar nuestro “equilibrio y bienestar”.
Para poner a prueba un medicamento, o este colgante, que ya demostramos que es ridículo, hay que hacer un estudio que se llama doble ciego: Se toman 100 colgantes originales, y 100 colgantes a los que se les ha extraído el componente mágico que los “hace funcionar”. Se reemplaza el dispositivo por algo similar, para que no se note la diferencia. Luego se le entregan los colgantes a 200 personas para que los usen durante un tiempo, y luego se les pregunta qué notaron. Tanto la persona que utiliza el colgante, como el profesional que recoje los datos, están ciegos a conocer qué dispositivo está analizando, así que la subjetividad de cada uno no puede influir.
Es la única forma de comprobar si algo tan ridículo puede funcionar, y nadie ha hecho este tipo de estudio, tal vez la compañía sabe que no sirve para nada, y prefiere no sacarlo a la luz.
Los medicamentos que salen a la venta, suelen tener una efectividad mayor al 80%, mientras que el placebo cerca del 30%, y sí, tenemos a un 30% de personas que dicen que el medicamento les funcionó, cuando no tomaron más que jarabe o azúcar apelmazada.
Hay un artículo que explica mejor esta falacia en La Ciencia y sus Demonios.

6. El Q-Link no es original
Las personas siempre usaron colgantes o pulseras “de la suerte”, pero aquí se ha llevado al extremo, mezclando mentiras y pseudociencia, para vender un producto de 1200 dólares. Un tiempo atrás, se popularizó la Power Balance, una pulsera de silicona que tiene un holograma con “las frecuencias naturales de un cuerpo saludable amplificado por el biocampo”. Hicieron una campaña masiva pagándole a deportistas famosos por usarla. El costo de fabricación de una de esas era menos de un dólar, y las vendían a 30 o 50 cada una. Se hicieron millonarios en EEUU, y luego invadieron Europa. Hay un buen artículo sobre la Power Balance en Magonia, que enlaza decenas de excelentes artículos.



7. Protección anti-abogados
Luego de venderte toda la mentira pseudocientífica y New Age, los autores de qlinkspain.com, tienen la precaución de agregar al pie de su página este texto, que se contradice con todo lo anterior:

NOTA: Ni Clarus Products ni los distribuidores de Q-Link afirman que sus productos estén destinados para prevenir, curar, tratar, mitigar o diagnosticar enfermedades. Si Vd. cree que tenga un problema de salud, consulte con su médico. Copyright © 2007 Clarus Products International, LLC

¡Negocio redondo!

(Artículo publicado originalmente en Alerta Pseudociencias)