UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Una doctora de la Universidad de Navarra explica en su tesis cómo la deuda externa, un fenómeno que no es nuevo, resulta clave en una como la actual

“Países como o , que no eran deudores habituales de las instituciones financieras regionales e internacionales, han tenido que recurrir a la financiación internacional para hacer frente a sus dificultades económicas internas. Esto exige una reflexión sobre los peligros del exceso de endeudamiento”, explicó la pamplonesa Rosana Garciandía, que defendió su tesis doctoral en la Facultad de Derecho de la Universidad de Navarra.

En el trabajo, titulado “La regulación internacional actual de la deuda externa: la importancia del Derecho internacional público y de las instituciones económicas internacionales en el endeudamiento internacional de los Estados”, demuestra cómo la forma de concebir el endeudamiento internacional y su regulación han evolucionado de forma notable en las últimas décadas, especialmente a raíz de la crisis de deuda externa de los años ochenta.

“Hace unos años, la expresión ‘deuda externa’ nos hacía pensar en países en desarrollo que tras haberse endeudado con el exterior no eran capaces de hacer frente al pago de sus préstamos”, señaló Garciandía. “Sin duda, esa es una parte de la realidad del endeudamiento internacional, pero la reciente crisis financiera ha demostrado que los países industrializados también pueden verse afectados por una crisis de deuda externa, al haberse endeudado en exceso”, añadió.

Estrategias para evitar la crisis de deuda

En medio de esta coyuntura, el dato positivo es que estos hechos han brindado algunas lecciones interesantes de las que nos podemos servir en este momento. “Así, en la actualidad se conocen los peligros del sobreendeudamiento de los Estados y existen niveles por encima de los cuales no es recomendable que se endeuden. En este sentido, se tiende a una deuda sostenible, que tenga en cuenta la capacidad de pago del deudor, sus circunstancias económicas internas y la situación del país en términos de bienestar de la población”.

Además, se sabe que la estructura de la deuda pública puede evitar algunos de esos peligros, si se trata de evitar la deuda a corto plazo y la denominada en moneda doméstica. Por último, hoy en día se considera esencial una buena gestión de la deuda, que implica, entre otras cosas, “un elevado nivel de transparencia, un marco institucional claro, una estrategia de deuda bien definida y una buena previsión del riesgo”.
En definitiva, concluyó la doctora, “es momento de tener en cuenta todas esas herramientas, para evitar que la crisis actual se convierta en una crisis de deuda externa como las que ya se sucedieron en otros tiempos”.