UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El autor anima a la comunicación entre los indígenas y las naciones sin estado

Un grupo de trabajo en la , la declaración de sus derechos… La paradiplomacia indígena de las últimas décadas ha dado sus frutos. El profesor Joseba Arregi ha estudiado este movimiento en su tesis doctoral, titulada Laugarren mundua: herri indigenen erbeste ekintza, onespen eta aldaketa eragile nazioarteko harremanetan 1992-2007 (El cuarto mundo: la acción exterior de los pueblos indígenas como instrumento de cambio y reconocimiento internacional 1992-2007).

El cuarto mundo es un concepto creado por los propios indígenas, con la intención de influir en el ámbito internacional. Este movimiento proclama la autodeterminación dentro del estado al que se pertenece, y, al contrario de las naciones sin estado, ha obtenido reconocimiento internacional. Sin embargo, es mucho más desconocido que los de Euskadi, Cataluña o Québec, lo cual ha impulsado a Arregi a escribir su tesis. Pretende dar a conocer el trabajo realizado por el cuarto mundo durante las últimas décadas, e impulsar una vía de comunicación entre los movimientos de las poblaciones indígenas y los de las naciones sin estado. Ha realizado un análisis histórico social, en el cual ha dado prioridad a la mirada indígena.

Según Arregi, la relevancia que se dio a los derechos humanos en los 70 y a los movimientos ecologistas en los 80 y 90 abrieron el camino al cuarto mundo. Los pueblos indígenas fueron, de hecho, partícipes de estos movimientos. De todas maneras, la tesis remarca que el punto de inflexión se sitúa en el año 1992. La Organización de las Naciones Unidas celebró la Cumbre de la Tierra sobre el medio ambiente, en Río de Janeiro, y allí nació oficialmente el término desarrollo sostenible. En el plan de acción acordado en la cumbre, se le dedicó por primera vez un capítulo completo a los pueblos indígenas, recalcando su importancia en tareas de conservación de la biodiversidad.

Representación en la ONU

Arregi ha dado a conocer los mayores logros internacionales de los indígenas desde 1992. Por ejemplo, numerosas organizaciones de ayuda a los indígenas se han formado en los Estados Unidos y Europa (Survival Internacional; Iwgia, en Dinamarca, etc.). En lo que a la ecología se refiere, los indígenas han podido probar públicamente que la biodiversidad de las zonas en las que viven se debe a su propia gestión ininterrumpida de dichas tierras. Por esta razón, se les ha asignado el papel de aliados estratégicos en muchos documentos internacionales. Asimismo, han conseguido dejar su impronta en la ONU, ya que gozan del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas y de un Foro Permanente propio. Además, la misma ONU aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el 2007.

Tal y como explica la tesis, los indígenas han conseguido todo esto en base a la resistencia y trabajo en el plano internacional. Han promovido una imagen positiva y moderna de ellos mismos, como personas que preservan la naturaleza y los derechos humanos. De la misma manera, según subraya Arregi, han sido los pueblos indígenas los que han abierto el camino en asuntos sobre ecología y derechos humanos, y los gobiernos e instituciones los que les han dado continuación; no al revés.

Una autodeterminación alternativa

Uno de los principales objetivos del cuarto mundo es controlar su destino y ahuyentar de una vez por todas los efectos negativos del colonialismo. Es un movimiento que reivindica la autodeterminación, pero, tal y como recuerda Arregi, la autodeterminación dentro de un estado, y no mediante la creación de uno nuevo. Lo denomina tercera vía. Según la tesis, los indígenas han conseguido el reconocimiento internacional precisamente porque no reivindican la creación de un nuevo estado. El investigador cree que el trabajo realizado por el cuarto mundo supone una paradiplomacia especial e interesante. Por esta razón, entra otras, ve la necesidad de una comunicación entre los pueblos indígenas y los denominados pueblo-nación. Ha remarcado que Euskadi en especial tiene un vínculo psicológico con los pueblos indígenas. En consecuencia, ha sugerido que se deberían intercambiar experiencias, principalmente en cuanto a la gestión del gobierno autónomo y las tareas de recuperación del euskera y la cultura.

Sobre el autor

Joseba Iñaki Arregi Orue (Eibar, 1963) es licenciado en Periodismo y Comunicación, y tiene un master en Estudios Internacionales por la Universidad de Iowa. Ha redactado la tesis bajo la dirección de José Luis de Castro y Joseba Agirreazkuenaga, director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU y catedrático de Historia Contemporánea de la misma Facultad, respectivamente. Actualmente, Arregi es profesor de la Ikastola Lautada de Salvatierra. Para realizar la tesis, ha colaborado con el Instituto Padre Arrupe de la Universidad de Deusto. Además, ha realizado visitas a la Universidad de Iowa y a la ONU para consultar sus bibliotecas, y también se ha citado con el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la ONU en Ginebra.