Ese es el título de una noticia publicada en el diario español ABC.es, y lo remata con una introducción:

Casi 7.000 asteroides, la mayor parte de los cuales rondan los cien metros de diámetro, avanzan actualmente en dirección a la Tierra, según un informe presentado hace menos de 24 horas por el investigador Boris Shústov, director del Instituto de Astronomía de la Academia de Ciencias de Rusia.

Afortunadamente la única noticia real es que el periodista madrileño J. M. Nieves, que escribió esta noticia no tiene la más mínima idea de astronomía.

El Sistema Solar está plagado de trozos de hielo y roca mucho más pequeño que los planetas y sus respectivos satélites, que orbitan el Sol de forma poco conocida para nosotros. Realmente son tantos, y algunos tan pequeños, que nos resultan muy difícil de catalogar, y tampoco nos interesan mucho.

Pero hay un pequeño grupo que sí nos interesa, o por lo menos debería interesarnos, se trata de lo que los astrónomos llaman NEOs, siglas en inglés para Objetos Cercanos a la Tierra. Este grupo de cometas y asteroides, como todos, suele ser un residuo de los orígenes del Sistema Solar, cuando todo era polvo, roca y gases: algunos se aglutinaron formando planetas, y otros simplemente quedaron orbitando.

Los NEOs son objetos que tienen una órbita que eventualmente cruza la de nuestro planeta, o pasa muy cerca. Sin embargo, no hay que tener miedo, porque existieron siempre, y las probabilidades de un impacto son increíblemente pequeñas, teniendo en cuenta las enormes distancias de las que estamos hablando, como analizamos visualmente en este artículo anterior.

No van a impactar siete mil asteroides como afirma la noticia, sino que, un grupo de científicos rusos dice haber catalogado 6.960 asteroides NEO, hasta el pasado abril. Un 87% de los objetos detectados miden entre 100 y 1000 metros, cuyo impacto causaría una catástrofe a nivel continental. Y cerca de un 11% mide más de un kilómetro, que en caso de impacto crearían una catástrofe a nivel mundial y probablemente la extinción masiva de muchas especies. También hay más pequeños, pero son más difíciles de detectar, aunque no por ello tanto inofensivos.

La existencia de estos objetos no es ninguna novedad, hace bastante que se conoce su existencia, sin embargo, nunca preocuparon a los políticos que deberían financiar proyectos para mejorar la detección y planear misiones para evitar un apocalipsis.

La noticia que generó tal disparate de título, fue que durante el mes de julio, representantes de la agencia espacial rusa, Roscosmos, se reunirán con una comisión europea para aunar esfuerzos en estos ámbitos, y eventualmente colaborar con el programa NEO de la NASA.