UNIVERSITAT DE VALENCIA

del CIDE (centro mixto del , la Universitat de València y la ) y la Universidad de Granada han analizado las interacciones de más de un centenar de géneros de distintos reinos biológicos

Un estudio publicado en la revista científica Nature ha demostrado que las próximas entre sí tienden a interactuar con las mismas . De esta forma, el trabajo confirma empíricamente la idea que ya había expresado en su obra El origen de las .

El trabajo ha sido llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE) -centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana-, así como la Universidad de Granada.

La investigación pone de manifiesto que los insectos emparentados evolutivamente tienden a parasitar a los mismos huéspedes, igual que bacterias próximas tienden a infectar especies parecidas. Del mismo modo, también los virus parecidos suelen tener los mismos huéspedes. Así, es posible predecir qué especies se verán afectadas ante la mutación de un virus, puesto que tenderán a ser las mismas que son vulnerables a otros virus de su misma familia. “Siempre que los sistemas estén conservados, y la mayoría lo están, el hecho de saber que las relaciones ecológicas se conservan, permito predecir las interacciones que tendrán un nuevo organismo”, manifiesta el investigador del CSIC Miquel Verdú, quien desarrolla su trabajo en el CIDE.

Concretamente, el trabajo que se publica esta semana ha analizado las interacciones de más de un centenar de géneros de distintos reinos biológicos, incluyente virus, arqueas, bacterias, hongos, plantas y animales. Los estudios demuestra que la mayoría de las interacciones ecológicas están conservadas evolutivamente, “independientemente de qué sean antagónicas, mutualistas, simbióticas o no, especializadas o generalistas”, según Verdú.

“Las interacciones ecológicas que se establecen entre especies son cruciales para entender tanto la ecología como la evolución de los organismos. Como los rasgos fenotípicos que regulan las interacciones entre especies son en gran parte un legado de los ancestros, la comunidad científica asumía que las interacciones ecológicas también se conservan evolutivamente”, explica Verdú. Sin embargo, esto no había sido comprobado de forma sistemática hasta ahora.

Para el estudio han usado una metodología de redes complejas, agrupando a las especies de cada género en diferentes ‘módulos’ según con quienes interactuaban y viendo si las especies emparentadas estaban o no en los mismos módulos. Verdú propone un ejemplo: “Al analizar varias especies de insectos de un mismo género, puede ocurrir que una de ellas pueda parasitar a tres especies de pájaros y otra a cinco. Si todas las especies de pájaros parasitadas son distintas, los insectos pertenecen a módulos diferentes. Si ambos insectos parasitan a varias especies en común, pertenecen entonces al mismo módulo. Es decir, que además de estar emparentados evolutivamente comparten las especies con las cuales interaccionan”.