50 años como profesor, más de 120 libros, miles de artículos, cinco premios de ensayo, miembro del Consejo Económico y Social de la y del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) y colaborador habitual de Onda Cero y . Esta semana nuestra entrevista se centra en el polifacético , catedrático emérito de Sociología de la y formado entre España y América.

Ha afirmado que fue el primer español en poner sociólogo en su puerta ¿por qué se interesó por la sociología?

En 1969 abrí un despacho privado de Sociología y puse la placa de “sociólogo”. Era la primera vez que se hacía en España algo tan insensato. La verdad es que tuve clientes desde el principio hasta hoy mismo. Luego me enrolé en la Universidad (varias españolas y norteamericanas). El interés por la Sociología se despertó en la Facultad de Políticas de Madrid (cursos de Arboleya) y en los cursos de Sociología en el Instituto de Estudios Políticos (años 50), que serían el germen de la Facultad de Sociología. El estímulo específico fue la visita que hizo Juan J. Linz a España en 1959. A través de la colaboración con Linz fui a estudiar a la Universidad de Columbia ().

¿Cuál ha sido su mejor y peor momento como profesor?

El mejor momento fue en 1969, cuando empecé como profesor en la recién creada Universidad Autónoma de Madrid. De una treintena de alumnos salieron una docena de catedráticos. Con tres de ellos colaboré intensamente en algunas investigaciones. El peor momento fue la última clase como catedrático emérito en enero de 2010. Fue un verdadero trauma. No comprendo por qué no puedo seguir dando clases en la Universidad española y sí en la norteamericana. La duda se comprenderá mejor a través de las “Memorias” que estoy escribiendo y que estarán impresas en septiembre de 2010.

¿Y cómo alumno?

Me impresionaron las clases de Literatura en el Colegio de los marianistas de San Sebastián y luego las de Sociología (Arboleya), Historia de las ideas (Díez del Corral, Maravall) y Teoría del Estado (Fraga) en Políticas. En Columbia tuve buenos profesores (Merton, Linz, Christie, Goode, etc.). Los peores momentos como alumno fueron tener que soportar las aburridas clases de algunos malos profesores, cuyo nombre no recuerdo. El contraste fue con el curso de José Luis Pinillos (Psicología) que me dio en la Escuela de Organización Industrial (1960), y que me abrió un mundo. Ahí es donde conocí a Linz.

Desde su punto de vista, ¿qué le falta a la Universidad, cómo se podría mejorar?

La Universidad española se ha quedado muy atrás en el desarrollo general de la sociedad. En el sistema educativo español, tan mal orientado, solo se salvan las Escuelas de Negocios. Al resto de la enseñanza universitaria le falta espíritu de empresa y de emulación, tanto por parte de los profesores como de los estudiantes. En todas las debería ser normal que se dieran cursos en inglés. Los estudiantes deberían emanciparse de las respectivas familias de origen y normalmente tendrían que estar trabajando al tiempo de estudiar. Los profesores deben investigar más y viajar a otras universidades extranjeras.

Tuvo una formación muy genérica y ha declarado que eso le fue de ayuda, ¿considera que hoy en día es también una ayuda o es preciso especializarse?

Mi especialidad, si se puede llamar así, es el conocimiento de la sociedad española. Más bien soy un historiador del presente. Debe haber especialistas pero también generalistas y teóricos. La dicotomía no es especialización o generalismo, sino buena o mal formación. Una buena formación quiere decir que hay que estar estudiando toda la vida. En uno u otro momento interesan más unos campos que otros. Por ejemplo, ahora a mí me interesa especialmente la Literatura, el Arte y la Lingüística. Pero me he especializado en el análisis de encuesta.

Profesor, escritor, ensayista, colaborador en los medios, miembro del Consejo Económico y Social de Madrid, y de el DENAES… ¿con qué se siente más cómodo?

Realmente soy patrono de la Fundación DENAES (Defensa de la Nación Española), pero esa es una actividad cívica, no profesional. El trabajo en el CES, a tiempo parcial, es como asesor o experto en cuestiones sociales. Mi trabajo fundamental es ahora el de escritor y comentarista en diversos medios. Lo que más satisfacción me produce es seguir aprendiendo. Si tuviera más tiempo, me matricularía en Filología. Tengo la impresión de que he escrito o leído durante todos los fines de semana de mi vida juvenil y adulta.

“España ha pasado por uno de los procesos de transformación más intensos del mundo”

Como sociólogo, Amando de Miguel, conoce la sociedad, la estudia y analiza. Pero, ¿qué piensa de la sociedad española?

¿Cuáles creen que han sido los grandes cambios de la sociedad española en los últimos años?

Los cambios sociales son lentos, pero en el lapso de dos generaciones (50 años) España ha pasado por uno de los procesos de transformación más intensos del mundo. He tenido la suerte de vivirlos y de estudiarlos. Ahora estamos sumidos en una grave crisis económica, quizá la más fuerte de toda la Historia. Un cambio lento pero significativo durante la última generación: la capitalidad económica y cultural de España ha pasado de Barcelona a Madrid. En Madrid está la sede de las grandes empresas españolas de carácter internacional. Desgraciadamente, en España sufrimos el peor Gobierno que ha habido desde Fernando VII. Y eso que, al menos, Fernando VII creó el Museo del Prado.

¿Hay realmente rasgos claramente diferenciados por comunidades o provincias en cuantos a rasgos sociológicos o es un tópico?

Últimamente se han acortado mucho las diferencias económicas entre las regiones ricas y las pobres, con el añadido del cambio experimentado por Madrid. Se puede advertir también el auge de las comunidades valenciana y murciana, y eso que se ha paralizado el trasvase del Ebro y parcialmente del Tajo. Lo peor es el sistema político de las autonomías, una especie de “reinos de taifas”, después de todo el régimen político que más ha durado en España. Claro que los reyes taifas eran muy cultos.

Violencia de género, racismo, crímenes… ¿a qué se debe su aumento en los últimos años?

El nivel de violencia no es muy alto, incluso el que corresponde al terrorismo. Solo que es algo que nos preocupa cada vez más. La llamada violencia de género (nombre impreciso) se debe sobre todo a la situación de aislamiento y marginación en la que están muchos inmigrantes extranjeros. Pero eso no es “correcto” decirlo. Por lo general, la violencia se debe mucho más a los varones que a las mujeres, incluyendo el suicidio. El racismo más ominoso y artero es el de tratar de erradicar la lengua castellana de la vida pública de algunas regiones. La paradoja está en que el español es la lengua de comunicación internacional que avanza más en el mundo; después del inglés.

¿Cómo ve nuestra sociedad en 30 años?

Lo más probable es que pasemos a ser un protectorado de y de Francia, es decir, la réplica de la situación del siglo XIX. Lo deseable para mí es que se lograra la Unión Ibérica con Portugal. En ese caso la capital natural tendría que ser . Mi esperanza es que desaparezcan los actuales reinos de taifas. Confío en la inmensa capacidad de creación cultural de los españoles. Claro que la cultura poco tiene que ver con los saltimbanquis que viven de las subvenciones del . El salto definitivo hacia el estatuto de una sociedad central es que logremos hacer ciencia. Habrá que recordar lo de Ortega: “o se hace ciencia, o se hace literatura, o se calla uno”.

“Vendrá una nueva generación de jóvenes comprometidos con el avance del conocimiento”

Amando de Miguel ha estudiado a la juventud, por eso no hemos querido perder la ocasión para preguntarle sobre la juventud actual.

Usted estudió la juventud española, ¿cree que esa época se ha alargado física, socialmente o ambas? ¿A qué se ha debido?

Los jóvenes actuales, frente a los del pasado, son más altos, hacen más deporte, pero son más aniñados en su carácter. La etapa juvenil (que antes concluía hacia los 21 años) ahora se extiende hasta los 30 años o más. Predomina en los jóvenes una actitud de holganza, que, por otra parte, es común al resto de la sociedad. Su espíritu de emulación es bajísimo. Lo más positivo es la incorporación masiva de las mujeres a los estudios y a las profesiones.

¿La juventud se interesa cada vez menos por la política o es un mito?

No es un mito; los jóvenes se interesan cada vez menos por la política y por todas las cuestiones que van más allá del juego, del deporte, de los viajes, de la vida regalada. Hay excepciones, claro, pero aquí tengo que sintetizar tendencias generales. Quizá la excepción más esperanzadora es que hoy tenemos a muchos jóvenes con una dedicación altruista, muy viajados. Por ahí se vislumbra la salida a nuestra aporía.

¿Las nuevas generaciones acabarán con el mundo o eso no es más que un tópico que ya existía en tiempo de los clásicos?

El mundo seguirá dando vueltas de una forma imperturbable, indiferente a las peripecias de la especie humana, dizque inteligente. Tanto es así que vendrá una nueva generación de jóvenes comprometidos con el avance del conocimiento. Eso significará la superación de la actual crisis económica y política. No creo que me vaya a dar tiempo a ver la buena nueva, pero yo aquí ejerzo de profeta.

Como profesor desde hace ya años, ¿ha visto un cambio en los universitarios desde que empezó la docencia hasta ahora?

Desgraciadamente, los cambios han sido a peor. Los estudiantes llegan mal preparados del bachillerato. Es ínfimo el interés por el conocimiento. No dominan el inglés; si se me apura, tampoco conocen bien el español. Tienen más medios que nunca para aprender, pero carecen del hábito de estudio, de la ética del esfuerzo. Quizá fumen menos (aunque no las chicas), pero beben más alcohol. Seguramente viajan más, pero no se enteran mucho de lo que ven en otros paisajes. El ideal generalizado es ganar mucho dinero sin demasiado esfuerzo. Por eso hay tantos casos de corrupción económica en la vida política. De ahí también la miseria intelectual de tantos programas de televisión.

Entrevista semanal de Laura López Gil

Colaboradora de Actualidad Universitaria

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